21/04/2026 - Edición Nº1169

Política

Senado

¿Se enfría la sesión? El Senado posterga definiciones y mira a mayo

21/04/2026 | Oficialismo y dialoguistas descartan sesionar el 29 de abril por falta de acuerdos y priorizan esperar dictámenes clave.



El Senado empezó a dar señales claras de repliegue: la sesión prevista para el 29 de abril pierde fuerza y oficialistas y dialoguistas ya miran a mayo como la próxima ventana posible. La combinación de agenda incompleta, tensiones políticas y falta de acuerdos vuelve a trabar el funcionamiento del recinto.

Uno de los argumentos que circuló en los despachos fue la exposición del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ese mismo día en Diputados. Aunque no es determinante, se utilizó como excusa para justificar una decisión que, en el fondo, responde a la falta de consensos.

El problema central es otro: no hay volumen legislativo suficiente. Con pocos dictámenes firmes y proyectos aún en discusión, habilitar una sesión implicaría abrir el juego a la oposición sin garantías para el oficialismo.

Proyectos trabados y negociación abierta

Entre los temas en agenda aparece la ley sobre falsas denuncias, impulsada por Carolina Losada, que pese a tener dictamen genera incomodidad en sectores dialoguistas que cuestionan su redacción y piden cambios.

En paralelo, el oficialismo busca avanzar con la ley de propiedad privada, uno de los ejes del programa de Javier Milei, que tiene como figura clave en el Senado a Patricia Bullrich, encargada de ordenar la estrategia política. Sin embargo, las objeciones de aliados obligan a negociar modificaciones y dilatan su tratamiento.

A esto se suma el inicio de audiencias públicas en la comisión de Acuerdos, presidida por Juan Carlos Pagotto, donde comenzarán a analizarse pliegos judiciales enviados por la Casa Rosada, lo que termina de correr cualquier sesión para más adelante.

También siguen pendientes las reformas sobre discapacidad y salud mental, que deberán pasar por la comisión de Salud, donde el oficialismo proyecta ubicar a Ivanna Arrascaeta al frente, aunque ni siquiera se constituyó formalmente.

En paralelo, crece la tensión por la demora en los ascensos diplomáticos, un tema que ya genera ruido interno y presión de sectores profesionales sobre el Senado.

Con este escenario, la Cámara alta entra en una pausa que no es casual sino política. Cada proyecto se convierte en una moneda de negociación y cada demora, en una señal de debilidad. El oficialismo necesita ordenar su agenda, pero también contener a aliados que ya no firman cheques en blanco.

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