El jury a los tres fiscales del caso Nora Dalmasso entró en una fase de máxima exposición con un doble eje que marcó la jornada: el reclamo de la familia y la defensa cerrada —y emocional— de uno de los acusados. Todo, en medio de un proceso que ya arrancó con cuestionamientos formales.
“Queremos que nos expliquen por qué nos hicieron lo que nos hicieron”, dijo temprano Facundo Macarrón al comienzo, en una frase que sintetizó el clima con el que la familia llegó a este juicio político. Su testimonio no fue sólo una declaración: fue la expresión de casi dos décadas atravesadas por sospechas, exposiciones públicas y un expediente que los tuvo en el centro.
El hijo de la víctima remarcó además que nunca recibieron “ningún tipo de perdón” y que siguen preguntándose por qué la investigación avanzó en esa dirección. Aun así, sostuvo que mantienen la confianza en el proceso y esperan “un resultado positivo”.

Mientras ese reclamo se instalaba como telón de fondo, el desarrollo del jury sumó un capítulo clave con el alegato del fiscal Javier Di Santo. En una exposición marcada por la vehemencia, el funcionario rechazó de manera categórica las acusaciones en su contra y defendió el trabajo realizado durante años.
Di Santo calificó la investigación como “seria, profunda y acabada” y aseguró que ninguna línea fue descartada por desinterés o negligencia. Hizo especial énfasis en la pista sobre Roberto Bárzola, al sostener que fue abordada con la profundidad necesaria y que los resultados fueron producto de un trabajo exhaustivo.
En ese contexto, el fiscal se quebró emocionalmente durante su descargo. No sólo defendió su actuación individual, sino también la de todo el equipo que lo acompañó, y argumentó que el proceso estuvo bajo supervisión permanente de organismos de control, lo que —a su criterio— descarta cualquier irregularidad.
El avance del jury, sin embargo, sigue condicionado por una discusión de base. La defensa de Daniel Miralles volvió a plantear la nulidad del proceso y cuestionó la integración del tribunal. El abogado Emilio Andruet sostuvo que la presencia de la fiscal general adjunta es incompatible con el esquema legal y advirtió que, si el planteo es rechazado, recurrirán a la Corte Suprema.

La audiencia ya había tenido interrupciones por este motivo y el expediente sigue atravesado por esa tensión jurídica que podría escalar a instancias superiores.
Es la primera vez que tres fiscales son juzgados en simultáneo por su actuación en una misma causa. El eje de la acusación apunta a que orientaron la investigación hacia la familia de la víctima y omitieron analizar pruebas que podían haber conducido a otro sospechoso.
Ese señalamiento se volvió más fuerte tras la aparición de nuevos elementos en la causa penal, en particular la identificación de ADN que vinculó a Bárzola con la escena del crimen.
En ese escenario, el jury avanza con dos relatos enfrentados: el de la familia, que busca explicaciones por lo ocurrido, y el de los fiscales, que sostienen haber actuado dentro de los parámetros legales.
La resolución final no sólo definirá el futuro de los funcionarios. También pondrá bajo revisión uno de los capítulos más cuestionados de la historia judicial reciente.