El debate por la política pesquera sumó un nuevo capítulo tras una propuesta del Gobierno nacional que podría alterar el esquema de captura de merluza. Desde Mar del Plata, uno de los principales polos de pesca del país, ya se encendieron señales de alarma por su impacto en el empleo.
El exintendente y actual concejal de Acción Marplatense, Gustavo Pulti, presentó un proyecto para que el Concejo Deliberante fije posición frente a la iniciativa que impulsa la transferencia de cuotas de merluza desde buques fresqueros – procesan en tierra- hacia congeladores.
Según advirtió, la medida no solo sería contraria a la normativa vigente, sino que además afectaría directamente a la industria en tierra, el segmento que mayor cantidad de puestos de trabajo genera en la cadena pesquera.
La discusión se da en un contexto complejo para el sector, especialmente para la flota fresquera y las pymes vinculadas al procesamiento, que ya vienen alertando por costos crecientes y pérdida de competitividad.
El exintendente de Mar del Plata y actual concejal Gustavo Pulti En ese marco, desde Mar del Plata apuntan a visibilizar que detrás de una decisión técnica se juega el sostenimiento de cientos de empleos y de un entramado productivo clave para la economía local.
El eje del conflicto es una propuesta elevada el 14 de abril por la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera al Consejo Federal Pesquero. Allí se plantea transferir cuotas de captura de merluza común (hubbsi) asignadas a buques fresqueros hacia buques congeladores.
Para Pulti, la iniciativa “es contraria a la Ley Federal de Pesca 24.922”, que en su artículo 27 prohíbe expresamente ese tipo de transferencias entre segmentos de flota.
El exintendente remarcó que la normativa no solo regula la actividad, sino que fija criterios claros de política pública orientados a maximizar el empleo y el valor agregado en el país.
Uno de los puntos centrales del planteo es el efecto directo sobre la mano de obra. Pulti puso números concretos para dimensionar la diferencia entre ambos modelos productivos.
Según explicó, el procesamiento en tierra de la pesca proveniente de buques fresqueros demanda una gran cantidad de trabajadores. Por ejemplo, para procesar 6.000 cajones —unos 210.000 kilos— se requieren alrededor de 810 operarios entre fileteros, envasadores y peones.
En contraste, los buques congeladores realizan gran parte del proceso en alta mar, reduciendo significativamente la necesidad de empleo en los puertos.
“Los fresqueros y la industria en tierra son los mayores generadores de mano de obra por tonelada capturada”, sostuvo el referente de Axel Kicillof en Mar del Plata.
Más allá de la discusión legal, el fondo del conflicto expone dos modelos de desarrollo dentro de la pesca.
Por un lado, el esquema fresquero, que descarga en puerto y activa una amplia cadena productiva: procesamiento, logística, insumos, servicios y empleo local. Por otro, el modelo congelador, que concentra el procesamiento a bordo y reduce el impacto económico en las ciudades portuarias.
▪️ En la pesca Milei va al revés del pepino.
— Gustavo Pulti (@GustavoPulti) April 20, 2026
▪️ Mientras Mar del Plata necesita más trabajo, más producción y más valor agregado en tierra, el Secretario de Pesca de la Nación impulsa una medida que va en sentido contrario, asignando las cuotas a los congeladores.
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Pulti advirtió que avanzar con la transferencia de cuotas implicaría “quitarle actividad a quienes más empleo generan” y favorecer un esquema más concentrado.
“En la pesca Milei va al revés del pepino. Mientras Mar del Plata necesita más trabajo, más producción y más valor agregado en tierra, el Secretario de Pesca de la Nación impulsa una medida que va en sentido contrario, asignando las cuotas a los congeladores” sintetizó el diputado provincial en uso de licencia.
La preocupación no surge en el vacío. Referentes del sector fresquero vienen señalando dificultades estructurales desde hace tiempo.
El presidente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (AEPCYF), Sebastián Agliano, había advertido a mediados de marzo a Newsdigitales que el aumento de costos —particularmente en insumos clave— pone en jaque la rentabilidad de las empresas y amenaza con paralizar parte de la flota.
Si bien las Pymes más pequeñas operan sobre el variado costero bonaerense y en menor proporción a la pesca de merluza- especie que atrae a empresas más grandes-, el sector fresquero en su conjunto tiene mayores costos frente a los buques congeladores que industrializan en alta mar.
Ese contexto agrava el impacto potencial de cualquier medida que reduzca la actividad en tierra, especialmente en ciudades como Mar del Plata, donde la pesca es uno de los principales motores económicos.
El peso de la ciudad en la actividad pesquera explica la intensidad del rechazo. Según datos mencionados por Pulti, en 2025 se capturaron unas 820.000 toneladas en el país, de las cuales 335.000 fueron desembarcadas en Mar del Plata para su procesamiento.
Ese volumen sostiene a una red de industrias, trabajadores y pymes que dependen directamente del esquema fresquero.
Por eso, el concejal llamó a todos los sectores vinculados a la producción y el trabajo a “defender la industria y el entramado productivo local” frente a una medida que, según advierte, podría tener consecuencias profundas en el empleo.