La conmemoración del primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco dejó una imagen inusual en la Argentina: dirigentes de distintos espacios políticos compartiendo un mismo acto sin confrontaciones visibles.
La misa celebrada en la Basílica de Luján reunió a figuras del Gobierno nacional y de la oposición en un clima de respeto y recogimiento.
𝐂𝐎𝐌𝐄𝐍𝐙𝐎́ 𝐋𝐀 𝐌𝐈𝐒𝐀 𝐄𝐍 𝐋𝐔𝐉𝐀́𝐍 𝐏𝐎𝐑 𝐄𝐋 𝐏𝐀𝐏𝐀, 𝐂𝐎𝐍 𝐀𝐃𝐎𝐑𝐍𝐈 𝐘 𝐒𝐈𝐍 𝐕𝐈𝐋𝐋𝐀𝐑𝐑𝐔𝐄𝐋
— Noticias Argentinas (@NAagencia) April 21, 2026
Buenos Aires, 21 abril (NA) – La misa por el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco tuvo una fuerte presencia de todo el arco político. En la… pic.twitter.com/YDBK3jc9xX
Entre los presentes se destacaron el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, quienes compartieron espacio en una ceremonia que buscó honrar el legado del pontífice argentino y dejar, al menos por unas horas, las diferencias políticas de lado.
Sin embargo, no todos los protagonistas del escenario político dijeron presente. La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no asistir a la ceremonia, pese a que estaba previsto su lugar en el evento.
Según trascendió, su negativa estuvo vinculada a la incomodidad de compartir ubicación con dirigentes del oficialismo, en particular con Adorni. La decisión evitó una foto conjunta que, en el contexto actual, podría haber generado tensiones dentro del propio espacio gobernante.
Aun así, desde su entorno señalaron que la titular del Senado realizará un homenaje propio al Papa Francisco, manteniendo su reconocimiento a la figura del líder religioso.
La ceremonia contó con una fuerte representación institucional. En las primeras filas se ubicaron referentes como Martín Menem, Bartolomé Abdala y el diputado Diego Santilli, junto a funcionarios nacionales y provinciales.

Del lado bonaerense, Kicillof estuvo acompañado por dirigentes como Eduardo "Wado" de Pedro, el ministro Walter Correa y la funcionaria Florencia Saintout, reflejando una convocatoria amplia y transversal.
La homilía estuvo a cargo de Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, quien centró su mensaje en la necesidad de superar divisiones.

El arzobispo llamó a recoger el legado del Papa Francisco como una oportunidad para reconstruir vínculos sociales y políticos en un país marcado por la polarización. “Nos anima a seguir construyendo juntos una patria de hermanos”, expresó durante la ceremonia.
Durante casi una hora, la misa transcurrió con normalidad, sin cruces ni gestos de confrontación entre dirigentes de diferentes espacios. Fieles y militantes se sumaron al homenaje con cánticos y muestras de afecto hacia Jorge Bergoglio.
La escena dejó una señal simbólica en medio de un clima político tenso: la posibilidad de coincidencias en torno a figuras y valores compartidos.
Más allá de las diferencias y ausencias, la misa en Luján funcionó como un espacio de encuentro que recordó el impacto del Papa Francisco en la vida pública argentina.
En un contexto atravesado por disputas políticas y económicas, el homenaje dejó una imagen poco frecuente: dirigentes enfrentados en el plano político, pero unidos, al menos por un momento, en torno a una figura que marcó la historia reciente del país.
ND