La causa conocida como Causa Cuadernos sumó un nuevo capítulo que sacude el proceso judicial: varios empresarios imputados afirmaron haber mentido en sus declaraciones para evitar la prisión.
Las revelaciones, realizadas en pleno juicio oral, abren interrogantes sobre la validez de pruebas clave y el funcionamiento del sistema de “arrepentidos”.
El caso más reciente es el de Guillermo Escolar, exdirectivo de Cleanosol Argentina S.A., quien aseguró ante el tribunal que su testimonio original fue “totalmente bajo coacción”.
Durante su declaración, Escolar fue contundente: afirmó que tanto él como otros empresarios admitieron hechos inexistentes por temor a ser detenidos. “Habíamos dicho lo que querían escuchar para no quedar presos”, sostuvo ante los jueces del tribunal oral.
Además, reveló que dejó constancia ante escribano de que su testimonio previo era falso, en un intento por revertir lo declarado en la etapa de instrucción.
El empresario también negó conocer la existencia de una red de corrupción, eje central de la causa, y calificó su declaración anterior como “un invento”.
El testimonio de Escolar no es aislado. Otros imputados como Mario Rovella y Daniel Pitón también denunciaron haber sido presionados para declarar en su contra.
Rovella, por ejemplo, aseguró que actuó bajo “coacción psicológica” y que reconoció pagos inexistentes para evitar la detención. Incluso dejó asentado ante escribano, antes de presentarse en el tribunal, que su declaración no sería veraz por esa razón.
Pitón, en tanto, habló de un clima generalizado entre empresarios citados a declarar, quienes —según dijo— sentían que podían quedar detenidos si no se alineaban con lo que se esperaba de ellos.
Las denuncias también apuntan al accionar del fallecido juez Claudio Bonadio, quien llevó adelante la instrucción de la causa, y al fiscal Carlos Stornelli.
Según Escolar, existían mecanismos de presión explícitos. Relató, por ejemplo, que algunos imputados eran exhibidos esposados frente a otros empresarios antes de declarar, lo que funcionaba como un mensaje intimidante.
“Fue un mensaje que todos entendieron”, explicó, al describir cómo esa situación generaba temor y condicionaba las declaraciones.
A partir de estos testimonios, las defensas solicitaron avanzar con una denuncia formal contra Stornelli por presunta coacción. El planteo incluye la posibilidad de abrir una investigación paralela para determinar si hubo irregularidades en la obtención de declaraciones.

El eje del planteo es claro: si los testimonios fueron obtenidos bajo presión, podrían quedar comprometidas partes sustanciales del expediente.
La causa Cuadernos es uno de los expedientes más relevantes de las últimas décadas en Argentina, ya que investiga un presunto sistema de sobornos durante gobiernos anteriores.

Sin embargo, estas nuevas revelaciones generan un fuerte impacto judicial y político. La credibilidad del proceso, especialmente del régimen de imputados colaboradores, queda ahora bajo revisión.
Mientras el tribunal evalúa los testimonios y los pedidos de las defensas, el caso entra en una etapa clave que podría redefinir su rumbo.
Las denuncias de coacción, si avanzan, no solo podrían afectar condenas futuras, sino también abrir un debate profundo sobre los límites y garantías del sistema judicial en causas de alto perfil.
ND