La creación de un campus universitario en las estructuras del histórico complejo de Chapadmalal es la apuesta central del legislador Maximiliano Abad. La propuesta surge en un clima de alta incertidumbre por las órdenes de desalojo vigentes y el debate sobre la posible privatización del sitio.
El senador nacional por la UCR recorrió recientemente las instalaciones del predio para ratificar su proyecto de ley. El plan consiste en que uno de los edificios principales sea cedido formalmente a la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) para fortalecer la educación pública.

Esta iniciativa busca consolidar un espacio de formación que ya cuenta con el visto bueno del Senado desde el año pasado. Además, recibió el respaldo del Concejo Deliberante de General Pueyrredón, destacando la relevancia estratégica del complejo ubicado sobre la Ruta 11.
El proyecto de transformación prevé que uno de los nueve hoteles se convierta en un polo de investigación y desarrollo productivo. El nuevo campus contaría con aulas modernas, laboratorios de última generación y residencias diseñadas específicamente para albergar a los estudiantes de la región.
Actualmente, el complejo atraviesa un conflicto legal tras la intimación a los empleados de mantenimiento para que abandonen las viviendas. Ante esta situación, el gremio ATE presentó un recurso de amparo con el objetivo de frenar las medidas de fuerza.
La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) otorgó un plazo de diez días a los trabajadores para retirarse del predio. De no cumplirse este requerimiento, las autoridades advirtieron que se procederá al desalojo de las 50 personas mediante el uso de la fuerza.
La intención del Gobierno nacional es otorgar la concesión del complejo a manos privadas por un período de 30 años. Buscan atraer inversiones que permitan restaurar la infraestructura deteriorada y, al mismo tiempo, eliminar los costos de mantenimiento que hoy afronta el Estado.
Cabe recordar que la Unidad Turística de Chapadmalal nació en la década del 50 como un emblema del turismo social en Argentina. Durante décadas, este espacio permitió que miles de familias trabajadoras accedieran a sus vacaciones frente al mar en un entorno histórico único.