El dato es alarmante por sí solo. Los alumnos en la Argentina pierden casi un mes por año a lo largo de su carrera en la escuela primaria. Frente a esta situación, Argentinos por la Educación junto a más de 200 organizaciones de la sociedad civil, lanzan la campaña #ArgentinaALaEscuela, con el objetivo de instalar en la conversación pública y en la agenda política el problema del tiempo escolar efectivo y su impacto en los aprendizajes.

Aunque el Consejo Federal de Educación estableció un piso de 190 días de clases para todos los estudiantes del país, los calendarios escolares provinciales prevén, en promedio, 185 días de clase anuales. Sin embargo, hay múltiples factores que reducen el tiempo real de enseñanza y aprendizaje.
El ausentismo estudiantil y docente, los paros y las suspensiones por problemas climáticos o de infraestructura hacen que los estudiantes tengan alrededor de 30 días menos de clase. En consecuencia, el tiempo efectivo se reduce en promedio a unos 155 días. Esta cifra representa una estimación mínima, construida a partir de los datos disponibles, ya que Argentina no cuenta con un sistema nacional que permita medir con precisión cuántos días de clase se pierden efectivamente.
Hace tres años, Argentinos por la Educación impulsó la Campaña Nacional por la Alfabetización a partir de un dato que encendió alertas: uno de cada dos chicos en la Argentina no comprende lo que lee. Esta nueva Campaña Nacional por el Tiempo Escolar busca ampliar el diagnóstico: los problemas educativos no sólo remiten al logro de los aprendizajes básicos, sino también al cumplimiento del tiempo escolar efectivo.

Según el último informe de Argentinos por la Educación, los estudiantes faltan en promedio cerca de 30 días por año: la cifra implica que, a lo largo de la educación primaria, un alumno pierde en promedio el equivalente a un año completo de escolaridad. En secundaria, el 51% de los estudiantes declara haber acumulado al menos 15 inasistencias en el año: la cifra creció 7 puntos porcentuales entre 2022 y 2024.
La percepción de los equipos directivos refuerza la gravedad del problema. En secundaria, el 46% de los directores considera que el ausentismo estudiantil es el principal obstáculo para el aprendizaje, por encima de otros factores como la impuntualidad o los bajos logros educativos. A esto se suma el ausentismo docente: según PISA 2022, el 48,9% de los directores argentinos afirma que este factor limita el aprendizaje. Solo en 3 de los 81 países participantes se registran porcentajes mayores.
A pesar de la magnitud del fenómeno, el país aún no cuenta con un sistema nacional consolidado de datos públicos que permita monitorear de manera continua la asistencia de estudiantes y docentes. La información disponible es fragmentada y, en muchos casos, se basa en autorreportes, lo que dificulta dimensionar el problema con precisión y diseñar políticas efectivas.