La Cámara de Diputados de Salta dio media sanción a una reforma electoral que modifica de manera profunda las reglas de competencia política en la provincia. El proyecto elimina las PASO, redefine el peso de los frentes electorales y suma requisitos inéditos como narcotests obligatorios para candidatos.
La iniciativa ahora pasará al Senado, donde el oficialismo buscará convertirla en ley en medio de un clima de alta tensión política. El rechazo ya quedó expuesto en Diputados, con votos en contra de La Libertad Avanza, sectores de la UCR y otros bloques opositores.
El punto central del cambio es el nuevo sistema de acumulación de votos: las distintas listas de un mismo frente sumarán sus resultados para definir cuál es el espacio más votado. Cada frente podrá presentar hasta cuatro listas, sin pisos mínimos, manteniendo el sistema D’Hondt para la distribución de cargos.
Con la eliminación de las primarias, el oficialismo plantea que el nuevo esquema simplifica el proceso electoral y ordena la competencia interna en un solo acto. También se fijan nuevos plazos para la presentación de listas y se incorporan controles como los narcotests obligatorios.
Desde el oficialismo, el diputado Gustavo Dantur defendió la reforma y negó que se trate de una vuelta a la Ley de Lemas. En la misma línea, Socorro Villamayor sostuvo que el sistema amplía la participación y evita la “selección a dedo” de candidatos.
Sin embargo, la oposición encendió alarmas. La radical Soledad Farfán advirtió que el proyecto concentra poder en las cúpulas partidarias y debilita la representación. Desde el bloque de la Reconquista, José Gauffín cuestionó el costo económico y la falta de consensos.

Las críticas más duras apuntan a un posible regreso encubierto de la Ley de Lemas, un sistema históricamente cuestionado por distorsionar la voluntad del electorado. Legisladores como Guillermo Durand Cornejo y Franco Lastra hablaron directamente de un esquema “poco transparente” y “anticonstitucional”.
Con el debate abierto y la discusión trasladándose al Senado, la reforma electoral salteña ya se convirtió en un nuevo frente de disputa política. Lo que el oficialismo presenta como modernización, la oposición lo lee como una jugada para reordenar el poder de cara a las próximas elecciones.