El anuncio del Gobierno de Javier Milei para eliminar las PASO desató una reacción inmediata en la oposición, que salió a cuestionar el proyecto y a advertir sobre sus consecuencias políticas. Desde el peronismo hasta la izquierda coincidieron en que la reforma puede afectar la competencia electoral.
Uno de los primeros en pronunciarse fue el diputado Sergio Uñac, quien además se perfila como uno de los dirigentes del peronismo rumbo a 2027. El exgobernador de San Juan planteó que su espacio debe responder con más participación interna y no con menos instancias de competencia.
Si el gobierno intenta debilitar a los partidos políticos, nuestra respuesta debe ser más democracia.
— Sergio Uñac (@sergiounac) April 22, 2026
El anuncio del Gobierno sobre la eliminación de las PASO no hace más que confirmar algo que planteamos en su momento: debido a nuestra responsabilidad histórica no podemos…
“El peronismo necesita una interna amplia, abierta y participativa”, sostuvo, al tiempo que llamó a recuperar iniciativa política y dejar de “reaccionar” frente a la agenda del oficialismo.
Las críticas no se limitaron al peronismo. Desde Encuentro Federal, el diputado Nicolás Massot calificó la iniciativa como “política y oportunista” y advirtió que favorece al oficialismo al reducir la exposición de sus propias internas.
En la misma línea, el legislador de izquierda Gabriel Solano rechazó de plano la reforma y cuestionó el momento elegido para debatir cambios electorales en medio de la crisis económica. Para el Partido Socialista, que conduce Mónica Fein, la iniciativa implica “menos pluralidad y menos democracia”.
Milei no hables de ficha limpia que estás más sucio que una papa. https://t.co/0ZwN4cTSRG
— Gabriel Solano (@Solanopo) April 21, 2026
El proyecto del Gobierno no solo elimina las PASO. También propone cambios en el financiamiento de los partidos, endurece los requisitos para su reconocimiento legal e incorpora la “Ficha Limpia”, otro punto que genera resistencias en distintos bloques.
Además, plantea un nuevo sistema de avales digitales para habilitar candidaturas, modifica reglas de campaña y abre la puerta a mayor financiamiento privado, lo que suma cuestionamientos sobre la equidad del proceso electoral.
Con el envío al Congreso inminente, el oficialismo enfrenta un escenario complejo. La viabilidad de la reforma dependerá de su capacidad para negociar con gobernadores y bloques provinciales, en un contexto donde cada voto se vuelve decisivo.
La discusión recién empieza, pero el clima ya está claro: lo que el Gobierno presenta como modernización, la oposición lo interpreta como una jugada para reordenar el tablero a su favor.