Hace exactamente 11 años, la entonces presidenta Cristina Kirchner visitaba Rusia y protagonizaba una entrevista que dejó definiciones políticas, económicas y electorales en un momento clave: el último año de su segundo mandato, cuando el país se encaminaba a elegir a su sucesor.
La conversación con el canal RT en español, realizada tras su encuentro con Vladimir Putin, combinó geopolítica, balance de gestión y señales hacia la interna del oficialismo en un 2015 atravesado por la disputa presidencial.

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el fortalecimiento del vínculo bilateral. Cristina Kirchner destacó el salto cualitativo en la relación entre ambos países tras la firma de 11 acuerdos: “La certeza de que la relación ruso-argentina sigue profundizándose y hace honor a estos 130 años”.
Entre los convenios, mencionó proyectos energéticos, nucleares y de infraestructura, así como la cooperación entre YPF y Gazprom. “Argentina es el país latinoamericano con mayor expertise en materia de energía nuclear”, sostuvo, y remarcó la importancia de avanzar en la construcción de una nueva central.
También subrayó la dimensión política del vínculo: “Hemos firmado una declaración estratégica integral que tiene que ver no solamente con la relación bilateral, sino con cómo enfrentar los problemas del mundo”.
En plena tensión global, la entonces mandataria defendió una visión multipolar y cuestionó las lógicas de confrontación: “No hay casualidades. En política hay estrategias, geopolítica, intereses”.
Además, rechazó la idea de que Rusia pudiera representar una amenaza: “Plantear a Rusia como un peligro me parece absurdo”.
En esa línea, defendió la necesidad de diversificar relaciones: “No podés mirar a un solo lado. No podés dejar de mirar a Estados Unidos, pero tampoco podés obviar que existe China, Rusia o India”. Y sintetizó su postura: “Ya nadie puede reclamar el monopolio de las relaciones”.
Uno de los momentos más recordados de la entrevista fue cuando Cristina Kirchner fue consultada sobre las elecciones presidenciales de ese año.
Ante la pregunta sobre si tenía un candidato preferido, respondió con una frase que quedó instalada en el debate político: “Favoritos tenían los reyes, y favoritas. Eso es de la monarquía. Eso no es de la democracia”.
En ese momento, había varios dirigentes con intenciones de competir. Uno de ellos era Florencio Randazzo, quien finalmente pegó el portazo cuando Daniel Scioli anunció que su compañero de fórmula sería Carlos Zannini, ladero incondicional de Cristina.
También reivindicó las PASO como herramienta democrática: “Lo estoy viviendo con el orgullo de haber sido la autora de un sistema donde no deciden los aparatos partidarios, sino la sociedad”.

Durante la entrevista, la entonces presidenta también reflexionó sobre las críticas a su gobierno y el rol de la mujer en el poder.
“Es un mix perfecto”, señaló, y agregó: “Si fuera mujer y hubiera hecho lo que los sectores de poder quieren, me hubieran alabado”.
Además, vinculó las críticas con el modelo económico: “Si empezás un proceso de redistribución de la riqueza, seguramente vas a despertar opiniones contrarias”.
E insistió: “El componente misógino en el tema de la política todavía está. Pero tiene que ver más con los intereses o con el proyecto político, social, económico y cultural que uno representa. Porque si uno, de repente, llega a gobernar Disneyland, seguramente que lo quieren todos, porque está Mickey, el Pato Donald. No hay conflictos en Disneyworld. Ahora, si te tocó gobernar un país como la Argentina, como le tocó a Néstor Kirchner en el 2003, con un 25 por ciento de su ocupación, con una deuda del 160 por ciento de su PBI, con demandas sociales, con 54 de pobreza y demás... Obviamente”.

Consultada por los desafíos institucionales, Cristina Kirchner reconoció que la reforma judicial era una cuenta pendiente: “Es una deuda pendiente de la Argentina, la democratización de la Justicia”.
Y sostuvo que la sociedad percibe que “la Justicia no llega a los poderosos” y que es necesario avanzar en cambios estructurales.
En el tramo final de la entrevista, la pregunta sobre su futuro tras dejar el poder generó una de las respuestas más recordadas.
“¿Qué querés, llevarme a casa a cuidar de los nietos, vos?”, respondió con ironía. Luego, reflexionó sobre su trayectoria: “La mayor parte de mi vida no fui Presidenta, e hice cosas”.
Y dejó una definición política: “Lo más importante no es haber sido presidenta, sino qué hacés cuando lo sos”.