El Ministerio de Capital Humano avanzó con la reglamentación del Programa Federal “Ver para ser libres”, una política destinada a mejorar el acceso a la salud visual de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad.
El programa apunta a intervenir en uno de los factores críticos que afectan el desempeño escolar y la inclusión social: los problemas de visión no detectados o sin tratamiento.
Según los lineamientos oficiales, el programa tiene como finalidad promover la integración socioeducativa mediante la detección, prevención y atención de dificultades visuales en niños y adolescentes.
El objetivo general es contribuir al desarrollo integral de chicos de entre 6 y 17 años, escolarizados y en situación de vulnerabilidad, mediante acciones que favorezcan sus trayectorias educativas, la integración social y la mejora de la calidad de vida.
Uno de los puntos más relevantes del programa es la garantía de acceso gratuito a la atención oftalmológica.
Entre las acciones previstas se incluyen:
Los operativos se realizarán en territorio y buscarán asegurar una respuesta rápida ante la detección de problemas visuales, especialmente en zonas donde el acceso a profesionales es limitado.

El programa se implementará principalmente a través de operativos territoriales, que podrán desarrollarse mediante dispositivos móviles equipados con consultorios oftalmológicos y laboratorios ópticos.
Estos operativos podrán ser:
Además, se prevé el uso de unidades móviles viales y dispositivos ferroviarios adaptados. Ambos permitirán incluso la fabricación y entrega inmediata de anteojos en el lugar.

Cuando se detecten patologías que requieran mayor complejidad —como cirugías de cataratas, tratamientos de retina o estrabismo—, el programa prevé la articulación con sistemas de salud provinciales y locales para garantizar la continuidad de la atención.
El enfoque del programa no se limita a la atención médica. También incluye acciones de prevención y educación, con eje en:
El objetivo es generar hábitos de autocuidado y fortalecer la detección precoz en ámbitos escolares.

Los destinatarios directos son niños y adolescentes vulnerables que vivan en zonas rurales, periurbanas o con baja accesibilidad a servicios.
Sin embargo, los lineamientos contemplan la posibilidad de incluir otros beneficiarios de manera excepcional, siempre que la incorporación sea compatible con los objetivos del programa.
Para desplegar el programa en cada territorio, provincias, municipios u organizaciones deberán adherir formalmente mediante una carta de compromiso.
Entre sus responsabilidades se incluyen proveer espacios físicos para operativos, aportar profesionales de la salud, elaborar informes sobre resultados y hacer seguimiento de casos prioritarios.
La implementación concreta dependerá de una evaluación técnica previa que determine la necesidad y viabilidad de la intervención.

El programa contará con un sistema de seguimiento basado en indicadores de gestión. Entre ellos:
Los datos serán registrados en el sistema SISOC, lo que permitirá monitoreo en tiempo real y generación de reportes.
Además, se realizarán evaluaciones intermedias y regionales para medir resultados e impacto, con posibilidad de ajustar la implementación según desempeño.