El proyecto de reforma política impulsado por Javier Milei incluye un cambio poco visibilizado pero de alto impacto electoral: la reducción drástica del plazo en el que está prohibida la publicación de encuestas y sondeos de opinión antes de una elección.
La modificación, incorporada en la reforma de la Ley 26.215, redefine el artículo 44 quater y abre un nuevo escenario en la recta final de las campañas.
Actualmente, la normativa vigente establece que no se pueden difundir encuestas desde ocho días antes de la elección y hasta tres horas después del cierre de los comicios.
La propuesta oficial reduce ese plazo a apenas 48 horas antes de la votación y extiende la prohibición hasta dos horas después del cierre.
El cambio implica que durante casi toda la última semana de campaña podrán difundirse estudios de opinión, algo hoy vedado.
La modificación no es menor. En sistemas electorales, las encuestas cumplen un rol clave en la formación del llamado “voto útil”, es decir, la decisión de los electores de apoyar a candidatos con mayores chances para evitar la dispersión del voto.
Este punto cobra aún más relevancia en el contexto de la reforma política, que también plantea la eliminación de las PASO. Sin esa instancia previa de ordenamiento de la oferta electoral, las encuestas podrían transformarse en una herramienta central para orientar el comportamiento del electorado en los días previos a la elección general.

Con la nueva redacción, los medios podrán publicar encuestas hasta dos días antes de la votación, lo que habilita:
Desde el oficialismo, la lógica detrás del cambio apunta a flexibilizar restricciones que consideran excesivas y permitir mayor acceso a información por parte del electorado.

Sin embargo, el nuevo esquema también reabre un problema recurrente en cada elección: la circulación de encuestas falsas o manipuladas en redes sociales.
En los últimos procesos electorales, fue habitual que en las horas previas —e incluso durante la votación— se difundieran supuestos sondeos atribuidos a consultoras reconocidas que luego desmintieron públicamente esos datos.
La reducción de la veda formal no necesariamente elimina este fenómeno, que ya ocurre por fuera de los canales regulados.
El proyecto no modifica otros aspectos del artículo:
Así, el cambio plantea un debate de fondo sobre el equilibrio entre acceso a la información y regulación electoral.
En un escenario sin PASO y con campañas cada vez más atravesadas por la circulación digital de información, la posibilidad de difundir sondeos hasta 48 horas antes podría redefinir la forma en que se construyen las decisiones de voto en la Argentina.