Una escena tan insólita como desconcertante se vivió durante una movilización de jubilados en las inmediaciones del Congreso: en las vallas metálicas colocadas por las fuerzas de seguridad para delimitar el perímetro de la protesta, comenzaron a aparecer afiches con la imagen de Dante Gebel, no obstante horas más tarde el pastor negó tener intenciones de ser presidente.
La situación no tardó en viralizarse en redes sociales, donde usuarios compartieron fotos y comentarios sobre la inesperada superposición de mensajes: por un lado, el reclamo de los jubilados por mejoras en sus haberes; por otro, la promoción de un referente espiritual ajeno al contexto político inmediato.}
Hoy en las vallas que le ponen a los jubilados de la nada aparecieron estos afiches de Dante Guebel pic.twitter.com/ynLuMHRfq3
— Lula Gonzalez (@Lulamaravilla) April 22, 2026
Hasta el momento, no está claro quién colocó los carteles ni con qué intención. Algunas versiones apuntan a una intervención espontánea o incluso irónica, mientras que otras sugieren una estrategia de difusión que aprovechó la visibilidad del lugar y la convocatoria de la protesta.
Lo cierto es que la imagen de los afiches de Gebel sobre las vallas del Congreso terminó convirtiéndose en una postal llamativa de la jornada, reflejando cómo, en medio de la tensión social y política, emergen episodios que combinan lo absurdo con lo simbólico.
En medio de una ostensible campaña por instalar su nombre como una alternativa de cara al 2027, Dante Gebel concedió una entrevista a Luis Novaresio, en la que dejó importantes definiciones acerca de su futuro político.
"La gente no tiene problemas con el corrupto, la gente tiene problemas con qué hace el líder de ese corrupto, si lo eyecta inmediatamente o lo cubre. Eso es lo que la gente espera" señaló en relación al escándalo del momento, que protagoniza el jefe de Gabinete Manuel Adorni.
Sobre la responsabilidad que podría alcanzar al funcionario en sede judicial, levantó el pie del acelerador: "No estoy personalizando, estoy diciendo lo que me parece que pensamos los ciudadanos respecto a cualquier episodio confuso, que ni siquiera hay que hacer un juicio de valor de si es culpable, porque la inocencia sigue siendo un derecho hasta que se demuestre lo contrario".

Sin embargo, explicó lo que haría si alguien de su entorno estuviera salpicado por la corrupción: “si me tocara a mí y un amigo íntimo está involucrado en un acto que no puedo probar lo contrario, le diría 'hacete un paso al costado', porque el único crédito que tenemos periodistas, oradores, políticos, es la palabra”.
En otro tramo de la entrevista, a la hora de dar una definición sobre su posible desembarco en la política, fue contundente al remarcar que "No tengo ganas” debido a que “tengo la vida resuelta, no necesito ir ni por el bronce ni por el cobre, y mi reconocimiento buscarlo en la política es una falacia".