La deuda de las familias argentinas no para de crecer, pero el dato más preocupante no está solo en los bancos.
Detrás del aumento del crédito formal, se expande un fenómeno menos visible: el endeudamiento informal, que ya alcanza a millones de hogares y empieza a mostrar señales de estrés.
Según un informe de Focus Market, los hogares acumulan más de $39 billones en deuda, de los cuales $32,1 billones corresponden al sistema bancario y $6,9 billones a deuda no bancaria.
En los últimos años se produjo una transformación profunda en cómo se financian las familias.
En 2023, el 82,6% de los hogares tenía algún tipo de deuda informal, contra apenas el 41,3% con crédito bancario. Hoy esa brecha prácticamente desapareció:
Es decir, el crédito formal avanzó fuerte y quedó casi al mismo nivel que el endeudamiento informal.
El crecimiento del financiamiento vino acompañado de otro dato que enciende alarmas: la mora se disparó.
Según el Banco Central, la deuda en situación irregular pasó de 2,7% en enero de 2025 a 10,6% en enero de 2026, casi cuadruplicándose en un año.
El deterioro es generalizado:
En cambio, los créditos hipotecarios se mantienen estables, en torno al 1%.
La deuda no bancaria muestra la cara más sensible del problema. Hoy alcanza a más de 6 millones de hogares y no siempre aparece en las estadísticas tradicionales.
Incluye situaciones muy concretas del día a día:
Este último punto es clave: en 2025 representaba el 35,4% del total y hoy cayó fuerte, lo que sugiere que ese “colchón” de ayuda cercana se está agotando.
El informe también detecta un cambio preocupante: crecen las deudas vinculadas a gastos básicos.
No se trata de consumo, sino de hogares que empiezan a tener dificultades para sostener gastos cotidianos.

El cuadro es claro: más acceso al crédito no implica necesariamente mayor alivio.
Mientras el financiamiento crece y ya representa el 13,6% del PBI, también lo hace la dificultad para pagar. Y en paralelo, la deuda informal sigue funcionando como válvula de escape, aunque con señales de agotamiento.
En ese cruce, aparece una advertencia: cada vez más familias combinan deuda bancaria con deudas cotidianas para llegar a fin de mes.