Este 23 de abril se cumplen dos años de la Marcha Federal Universitaria, una de las movilizaciones más multitudinarias registradas durante el gobierno de Javier Milei. La protesta reunió a cientos de miles de personas en la Ciudad de Buenos Aires y a cerca de un millón en todo el país, en defensa de la educación pública y en rechazo a las políticas de ajuste sobre el sistema universitario.
La jornada quedó en la memoria colectiva como una manifestación transversal, con fuerte presencia estudiantil, docente y sindical, pero también con participación de amplios sectores sociales.
La movilización superó ampliamente las expectativas. Según estimaciones de los organizadores, unas 800 mil personas se concentraron entre el Congreso y Plaza de Mayo, mientras que en el resto del país las convocatorias también fueron masivas.
Las columnas avanzaron por Avenida de Mayo en un clima que combinó consignas políticas con una impronta festiva. La magnitud de la convocatoria terminó por neutralizar cualquier intento de control más estricto en las calles, en medio de un fuerte despliegue inicial de fuerzas de seguridad.
El carácter de la marcha fue definido por sus propios protagonistas como heterogéneo y transversal, con presencia de distintas generaciones, espacios políticos y sectores sociales.

Durante el acto principal, representantes del sistema universitario leyeron un documento que sintetizó el espíritu de la protesta. “Defendemos el acceso a la educación superior pública como un derecho. Creemos en la capacidad igualadora de la educación pública y gratuita”, expresó Piera Fernández De Piccoli, entonces presidenta de la Federación Universitaria Argentina.
“El poder transformador de la universidad como herramienta de movilidad social ascendente” fue otro de los conceptos centrales del mensaje, que también llamó a “defenderla” frente a los recortes presupuestarios.
Desde el escenario también hablaron referentes de derechos humanos. Taty Almeida sostuvo: “Hay que defender la enseñanza pública, las universidades, porque es uno de los derechos humanos el derecho a la educación”.
En la misma línea, el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel afirmó: “La universidad pública, libre y gratuita es una de las grandes conquistas de nuestro pueblo. Y no vamos a renunciar a ella”.
Uno de los rasgos distintivos de la jornada fue la creatividad desplegada en carteles, intervenciones y consignas.
Entre las frases más repetidas se leía: “Que el privilegio no te nuble la empatía”, “Rebelate y educate”, “Más plata para educar, no para reprimir”, “No nos querés libres, nos querés ignorantes” y “Viva la educación, carajo”.
También circularon mensajes como “Milei, date cuenta, la universidad pública más viva que nunca” o “Los lápices siguen escribiendo”.
Otra de las consignas fue llevar libros en alto. En la movilización se vieron ejemplares de todo tipo: desde textos académicos hasta clásicos de la literatura y ensayos políticos, como Nunca Más, Las venas abiertas de América Latina o 1984.
Esta marcha es representativa de un pueblo entero que está dispuesto a defender la educación pública y gratuita. Es la lucha de las y los universitarios, pero refleja toda una cultura de nuestro país: estamos en defensa del instrumento que nos permitió soñar con un futuro mejor. pic.twitter.com/VYEUY7PgxS
— Axel Kicillof (@Kicillofok) April 23, 2024
La noción de orgullo también atravesó la movilización. En remeras, banderas y carteles aparecieron consignas como “Orgullo UBA”, “Orgullo UNLa” o “Orgullosa de ser primera generación universitaria”.
Muchos manifestantes destacaban el valor de la universidad como herramienta de movilidad social. “Gracias a la universidad pública voy a ser la primera licenciada de mi familia”, se leía en uno de los carteles.
También se reivindicaron figuras emblemáticas como René Favaloro y César Milstein, asociadas al prestigio del sistema científico y universitario argentino.

La marcha contó con la participación de dirigentes de distintos espacios. El gobernador bonaerense Axel Kicillof se sumó a la movilización y señaló: “Esta es la lucha de las y los universitarios, pero refleja toda una cultura de nuestro país”.
También estuvieron presentes referentes sindicales, organizaciones sociales y dirigentes políticos de distintas fuerzas. Entre ellos, Sergio Massa, junto a columnas gremiales como la CGT y sindicatos docentes.
Desde el Instituto Patria, Cristina Kirchner se mostró en apoyo a la movilización con un gesto simbólico donde mostró un buzo de la Universidad Nacional de La Plata.
En un primer momento, el Gobierno buscó relativizar la convocatoria, calificándola como una movilización “política”. Sin embargo, la magnitud de la protesta obligó a recalibrar el discurso oficial.
Desde la Casa Rosada insistieron en la necesidad de auditar el sistema universitario y cuestionaron la participación de sectores sindicales y políticos. Al mismo tiempo, sostuvieron que “la educación pública no está en discusión”, sino el uso de los recursos.
“Lo único que peligra son los curros de unos pocos”, destacaron. Al día siguiente, Milei publicó un tuit más extenso titulado "Causas nobles, motivos oscuros". Aquella marcha fue el primer motor de lo que sería el proyecto de ley de financiamiento universitario, cuyas peripecias parlamentarias y judiciales siguen hasta hoy.
CAUSAS NOBLES. MOTIVOS OSCUROS.
— Javier Milei (@JMilei) April 24, 2024
Ayer vimos como, una vez más, aquellos que pretenden seguir viviendo a expensas de los argentinos se montaron sobre una mentira para promover sus intereses.
Al margen de la discusión acerca de cuál modelo de educación superior es deseable para…