25/04/2026 - Edición Nº1173

Política

25 de abril de 2008

Cristina, Lousteau y la 125: a 18 años del giro que empoderó a Guillermo Moreno

25/04/2026 | Carlos Fernández asumía en reemplazo de Martín Lousteau, enfrentado abiertamente a Moreno dentro del gabinete. De fondo, la crisis con el campo.



Este 25 de abril se cumplen 18 años de la asunción de Carlos Fernández como ministro de Economía, en reemplazo de Martín Lousteau, en uno de los momentos más críticos del primer gobierno de Cristina Kirchner.

El cambio se produjo en medio del conflicto con el campo por la Resolución 125, que establecía retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias y había desatado una fuerte confrontación política, económica y social.

Un cambio en plena tensión por la Resolución 125

La salida de Lousteau no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de una escalada de tensiones que llevaba semanas. La implementación de las retenciones móviles —que ajustaban la alícuota según el precio internacional de los granos— había generado un rechazo masivo de las entidades agropecuarias.

El entonces ministro quedó rápidamente debilitado. Su escasa participación en las negociaciones y su enfrentamiento interno con sectores del Gobierno terminaron erosionando su posición.

Desde la Casa Rosada, la lectura posterior fue contundente. “Nos llevó a una situación no deseada. Lo mirábamos como diciéndole ‘mirá en el lío que nos metiste’”, reconocían por entonces fuentes oficiales.

La llegada de Carlos Fernández y un intento de descomprimir

La designación de Carlos Fernández buscó introducir un cambio de clima. De perfil técnico y bajo, su desembarco fue leído como un gesto hacia el sector agropecuario.

La jura en la Casa Rosada tuvo una particularidad: contó con la presencia de dirigentes rurales, algo inusual en medio del conflicto. “Ahora que cambió el ministro, creo que se puede seguir negociando”, señalaban desde las entidades.

El propio Fernández marcó continuidad en su primera declaración pública: “Con mi nombramiento no debería cambiar nada”.

Sin embargo, el solo recambio generó expectativas de diálogo. Las entidades incluso evaluaban extender la tregua en las medidas de fuerza si se reanudaban las negociaciones.

El campo celebró la salida de Lousteau

Para los dirigentes agropecuarios, el desplazamiento del ministro fue interpretado como un triunfo político. “Lousteau nunca tuvo buen diálogo con el campo”, afirmaban.

El clima en la asunción reflejó ese cambio. Referentes como Luciano Miguens y Mario Llambías participaron del acto y mostraron gestos de distensión. “El recambio abre una oportunidad para resolver algunas cosas”, señalaban.

La expectativa estaba puesta en destrabar acuerdos sectoriales, especialmente en áreas como carne y trigo, donde ya había avances parciales.

Guillermo Moreno, uno de los grandes ganadores

En el reordenamiento interno del Gobierno, uno de los funcionarios que salió fortalecido fue Guillermo Moreno.

El secretario de Comercio Interior mantenía una disputa abierta con Lousteau, tanto por la política de precios como por el control de áreas clave como el INDEC y la relación con empresarios.

La salida del ministro no solo implicó la caída de un adversario interno, sino también la consolidación del poder de Moreno dentro del esquema económico.

Su permanencia en el cargo, cuando muchos especulaban con su salida, fue interpretada como una señal política clara: el Gobierno respaldaba su línea de intervención.

Las negociaciones que no alcanzaron

A pesar del cambio de ministro y del intento de recomponer el diálogo, el conflicto con el campo no logró encauzarse de manera definitiva.

Se barajaban alternativas para modificar parcialmente las retenciones móviles, establecer topes o generar mecanismos compensatorios. Incluso se discutían esquemas para garantizar precios internos y exportaciones.

“Si ese fuera el panorama, el acuerdo estaría muy cerca”, afirmaban desde el sector agropecuario en esos días. Pero las diferencias estructurales persistieron y el conflicto continuó escalando.

El desenlace: el voto “no positivo” de Cobos

El punto culminante de la crisis llegó meses después, cuando el Gobierno decidió enviar el tema al Congreso.

En julio de 2008, el entonces vicepresidente Julio Cobos desempató la votación en el Senado con su histórico “no positivo”, que rechazó la Resolución 125.

Ese episodio significó una derrota política de alto impacto para el oficialismo y marcó un quiebre dentro del propio Gobierno.

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