24/04/2026 - Edición Nº1172

Internacionales

Deuda en Europa

Grecia deja de ser la más endeudada y supera a Italia en la eurozona

23/04/2026 | Tras años de ajustes fiscales y crecimiento sostenido, Atenas logra reducir su carga financiera y marca un giro histórico frente a Roma en el bloque europeo.



El mapa económico de la eurozona empieza a cambiar de forma significativa. Por primera vez en décadas, Grecia dejará de ser el país con mayor nivel de deuda pública en relación a su economía y será superada por Italia hacia finales de este año.

Según las proyecciones oficiales, la deuda griega caerá a alrededor del 137% del Producto Bruto Interno, una mejora notable respecto al 145% registrado el año anterior. En paralelo, Italia verá un leve aumento en su ratio, que alcanzaría cerca del 138,6%, quedando así por encima del nivel griego.

Un cambio con fuerte peso simbólico

El dato no es menor. Durante más de dos décadas, Grecia fue el caso más crítico dentro de la Eurozona en términos de deuda. La crisis financiera que estalló en 2009 la llevó al borde del colapso económico, con consecuencias sociales y políticas profundas. Desde entonces, el país atravesó tres rescates internacionales que totalizaron cerca de 280.000 millones de euros, acompañados por duros programas de ajuste fiscal, reformas estructurales y supervisión externa.


 El Parlamento italiano debate medidas fiscales en medio de restricciones impuestas por la Unión Europea.

El resultado de ese proceso empieza ahora a verse con mayor claridad: desde 2020, la deuda pública griega se redujo en más de 45 puntos porcentuales del PBI, una de las caídas más pronunciadas en Europa.

Italia, con un problema persistente

En el caso de Italia, la deuda sigue siendo alta y eso, en términos simples, significa que el Estado debe mucho dinero en relación a lo que produce. Aunque el país logró bajar un poco su deuda en los últimos años, lo hizo más lento que Grecia. Y ahora, en lugar de seguir bajando con fuerza, se mantiene prácticamente en el mismo nivel, lo que preocupa porque deja menos margen para afrontar crisis o invertir en áreas clave como salud, educación o infraestructura.

La primera ministra Giorgia Meloni reconoció en distintas intervenciones que el desafío es reducir la deuda sin frenar la economía, algo que no es sencillo. Su gobierno apuesta a crecer para “licuar” ese peso, pero al mismo tiempo evita recortes bruscos del gasto público para no generar costos sociales o políticos.


Giorgia Meloni enfrenta el desafío de reducir la deuda sin frenar la economía italiana.

En la práctica, esto genera un equilibrio delicado:

  • Si el Estado gasta menos, puede bajar la deuda, pero afecta a la población.
  • Si mantiene el gasto, sostiene la actividad económica, pero la deuda sigue siendo alta.

Por eso, más que una caída rápida, lo que se espera en Italia es un proceso lento y gradual, donde el país intenta ordenar sus cuentas sin provocar tensiones internas.

Cómo logró Grecia revertir la situación

El cambio griego no responde a un solo factor. Se explica por una combinación de medidas:

  • Crecimiento económico sostenido tras la pandemia
  • Superávit fiscal primario, es decir, ingresos mayores que gastos antes de intereses
  • Pago anticipado de deuda, incluyendo unos 7.000 millones de euros de antiguos rescates
  • Mejores condiciones de financiamiento en los mercados internacionales

Además, el país logró recuperar la confianza de los inversores, lo que permitió reducir el costo de su deuda.

Qué implica para Europa

Este giro no significa que Grecia haya dejado atrás completamente sus desafíos. Su deuda sigue siendo elevada en términos absolutos. Sin embargo, el cambio de posición marca un hito político y económico, ya que deja de ser el símbolo de la crisis europea. Al mismo tiempo, pone el foco sobre Italia, la tercera economía más grande del bloque, cuya estabilidad financiera es clave para toda la región.

En un contexto global de incertidumbre y tensiones económicas, estos movimientos reflejan cómo las crisis prolongadas pueden transformarse en procesos de recuperación, aunque a distintos ritmos dentro de una misma unión monetaria.