A tan solo una semana del estreno mundial de El diablo viste a la moda 2, la esperada secuela protagonizada por Meryl Streep, Emily Blunt y Anne Hathaway se encuentra en el ojo del huracán. La controversia estalló tras la publicación de un adelanto en redes sociales por parte de 20th Century Studios, donde se presenta a Jin Chao (Helen J. Shen), la nueva asistente de Andy Sachs. Lo que pretendía ser una introducción cómica ha generado una ola de indignación en países como China, Japón y Corea del Sur, donde los espectadores acusan a la producción de perpetuar clichés ofensivos.
The former assistant’s new assistant.
— 20th Century Studios (@20thcentury) April 16, 2026
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El descontento se centra en la construcción del personaje de Jin, a quien muchos perciben como una caricatura de los prejuicios occidentales hacia la comunidad asiática. Los críticos señalan que su vestimenta descuidada y sus anteojos contrastan drásticamente con el entorno de alta costura del filme, reforzando la imagen del "nerd" académico. En el clip, que ya supera las 25 millones de reproducciones, Jin presume de su promedio de 3.86 en Yale y de un puntaje perfecto en su primer examen ACT, elementos que, sumados a un nombre que algunos consideran fonéticamente cercano a insultos raciales, han encendido las alarmas sobre el tono de la película.
Un usuario cuestionó directamente la sensibilidad de los guionistas al preguntar: "Estamos en 2026... ¿qué les hizo pensar que este tipo de racismo nos parecería gracioso?", escribió en X @kaxishk. Por su parte, desde Japón, las críticas apuntan a que esta representación es anacrónica y grosera, señalando que en ciudades como Nueva York los jóvenes asiáticos actuales destacan por su estilo y sofisticación, lejos del estereotipo que presenta la cinta.

La polémica ha escalado a nivel mediático, con importantes diarios como el South China Morning Post y The Korea Times reportando llamados al boicot bajo el hashtag #BoycottTheDevilWearsPrada2. Un espectador japonés (@dekaketu_purin) resumió el sentimiento colectivo al afirmar que la promoción de la película iba por buen camino hasta que "de repente nos golpearon con un racismo antiasiático descarado y volcaron el auto".
A pesar del clamor popular, existen voces que defienden la propuesta, como la del cineasta coreano-estadounidense Joseph Kahn, quien argumenta que el personaje es una parodia de la Generación Z y no un ataque racial. Kahn sostiene que el atuendo de Jin es en realidad "alta costura" contemporánea y que su actitud refleja la neurodivergencia típica de los jóvenes actuales.