La Provincia de Buenos Aires abrió este viernes los sobres de la licitación para el tramo V del río Salado, en el marco del Plan Maestro de la cuenca, con el objetivo de avanzar en una obra clave para prevenir inundaciones y ampliar la producción.
El acto administrativo se realizó en la sede del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de PBA y marcó un nuevo paso en una de las iniciativas hidráulicas más relevantes del territorio bonaerense. En total, se presentaron siete ofertas que ahora serán evaluadas para ejecutar las etapas 1 y 2 del tramo final.
La obra demandará una inversión estimada en 138 millones de dólares y contará con financiamiento mixto: un préstamo internacional del Banco Europeo de Inversiones (BEI) por USD 110 millones y aportes del Tesoro provincial. Desde el Gobierno de Axel Kicillof remarcan que se trata de una intervención clave para mejorar el escurrimiento del agua y mitigar el impacto de eventos climáticos extremos.
El avance de este tramo se da en un contexto de tensión con el Gobierno nacional por la paralización de otras etapas del plan, especialmente en el tramo IV, donde los trabajos mantienen demoras. En la Provincia sostienen que esa situación retrasa el cierre integral de la obra.
El ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, destacó el nivel de participación en la licitación y definió el proyecto como una intervención “estructural” para la provincia. “Se presentaron siete ofertas destinadas a llevar adelante una obra clave para prevenir inundaciones y ampliar la frontera productiva”, afirmó.
Además, remarcó el contexto en el que se impulsa la iniciativa: “Es una obra pública importantísima que invertimos y ejecutamos a pesar de la asfixia económica del Gobierno Nacional” dijo.
Por su parte, el subsecretario de Recursos Hídricos, Néstor Álvarez, sostuvo que la obra del río Salado constituye “una política de Estado” y aseguró que con este avance “se va a lograr llegar casi hasta el final” del plan integral.
El tramo V es el segmento final del Plan Maestro Integral de la cuenca del río Salado y se extiende a lo largo de 95,38 kilómetros entre Bragado y Junín. En esta licitación se incluyen las etapas 1 y 2, que abarcan 60,26 km entre Bragado y la laguna Rocha, atravesando los municipios de Alberti, Bragado y Chacabuco.
Las obras contemplan la adecuación, ensanche y profundización del cauce del río mediante tareas de dragado y relleno, con el objetivo de aumentar la capacidad de conducción del agua ante crecidas
Además, se ejecutarán obras complementarias, entre ellas la reconstrucción de siete puentes: cinco viales y dos ferroviarios, que forman parte de la infraestructura clave en la zona.
Según estimaciones oficiales, las intervenciones permitirán recuperar unas 400 mil hectáreas productivas que actualmente se ven afectadas por anegamientos recurrentes.
El proyecto también incorpora criterios de gestión ambiental para preservar los humedales de la región, en un contexto donde el cambio climático incrementa la frecuencia de lluvias intensas y eventos extremos.
En términos más amplios, el Plan Maestro del río Salado abarca 531 kilómetros de extensión, impacta sobre 17 millones de hectáreas —más de la mitad del territorio bonaerense— y alcanza a 59 municipios.
Hoy se abrieron los sobres de la licitación para el tramo V del Río Salado. Se presentaron 7 ofertas destinadas a llevar adelante una obra estructural para prevenir inundaciones, pero también para ampliar la frontera productiva.
— Gabriel Katopodis (@gkatopodis) April 23, 2026
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Con la finalización del tramo V, el Gobierno provincial estima haber completado el 45% del total del plan durante la actual gestión, lo que implica la recuperación de alrededor de 8 millones de hectáreas productivas.
El avance de esta licitación convive con un conflicto abierto con el Gobierno nacional por la paralización de obras en el tramo IV, uno de los más extensos del sistema.
Tal como se informó en notas anteriores, distintos sectores vienen advirtiendo por el impacto de la falta de financiamiento en esos trabajos, que dependen de recursos nacionales.
Desde la Provincia sostienen que existen fondos disponibles en el Fideicomiso de Infraestructura Hídrica —financiado con el impuesto a los combustibles— que no están siendo destinados a estas obras, pese a lo que establece la normativa vigente.
La no conclusión de un sector tramo IV genera un cuello de botella en el desarrollo integral del Plan Maestro, ya que su finalización es considerada necesaria por las autoridades provinciales para consolidar los avances en el resto de los tramos.
Según estimaciones oficiales, de haberse mantenido el ritmo de ejecución previo a diciembre de 2023, esa etapa podría haber sido concluida durante 2024, acelerando el cierre de toda la obra.
En ese marco, la Provincia busca sostener el avance con financiamiento propio e internacional en el tramo final, mientras mantiene el reclamo a la Nación para concluir los trabajos pendientes en una de las obras hidráulicas más importantes del país.