Con la salida de Gennaro Gattuso y la necesidad de una renovación total, el nombre de Pep Guardiola comenzó a sonar con fuerza en la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), para devolverle la jerarquía a una selección que no participa de una cita mundialista desde hace 12 años.
Para Guardiola, Italia no es un destino más. El actual entrenador del Manchester City mantiene una conexión personal y profesional muy estrecha con el país, donde vivió una etapa como jugador vistiendo las camisetas del Brescia y de la Roma.
Su dominio del idioma y su afecto por la cultura futbolística transalpina son factores que la prensa italiana, especialmente La Gazzetta dello Sport, destaca como la base de un posible acercamiento.
Incluso su círculo íntimo refuerza este lazo. Su mano derecha, Manel Estiarte, vivió gran parte de su carrera como waterpolista en clubes italianos, lo que consolida un entorno familiarizado con el ambiente del calcio. En declaraciones pasadas, el propio Pep no cerró la puerta: al ser consultado sobre dirigir una selección nacional, respondió con un sugerente "¿Por qué no?".
La idea de seducir al técnico catalán tiene una fecha marcada en el calendario: el 22 de junio. Ese día se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en la Federación Italiana, y se espera que la nueva conducción priorice un llamado formal al entrenador de Santpedor.
Aunque Guardiola tiene contrato vigente con el Manchester City hasta junio de 2027, la incertidumbre sobre su renovación y su deseo manifiesto de dirigir una selección nacional abren una ventana de oportunidad. "Quiero experimentar las emociones de un Mundial o una Eurocopa", confesó recientemente el técnico que acumula 41 títulos en su carrera, una cifra que solo es superada por Sir Alex Ferguson.

La operación, sin embargo, no está exenta de dificultades. De aceptar el cargo, Guardiola debería afrontar dos obstáculos principales:
Desde adentro del entorno "Azzurro", figuras como Leonardo Bonucci ya han dado su visto bueno. Durante los Laureus World Sports Awards en Madrid, el ex defensor aseguró: "Si hay un verdadero deseo de empezar de cero, yo apostaría por Guardiola. Significaría un cambio radical respecto a todo lo que sucedió en el pasado".
Si finalmente se concreta la llegada de Pep a Italia, el efecto dominó sería inmediato. En Inglaterra, medios como The Guardian ya señalan a Enzo Maresca como el principal candidato para sucederlo en el Manchester City.
Mientras tanto, Italia se debate entre la nostalgia de su gloria pasada y la urgencia de un proyecto que le asegure estar presente en el Mundial 2030. La sugerencia de la prensa y la ilusión de los aficionados es clara: el nuevo presidente federal debe llamar a Guardiola. Como bien resume el ambiente futbolístico italiano en este momento de crisis: "Soñar no cuesta nada".