El estreno de la biopic Michael, protagonizada por su sobrino Jaafar Jackson, es la excusa ideal para hablar de la compleja relación que el "Rey del Pop" mantuvo con el cine. Aunque su legado musical es indiscutible, Jackson tuvo durante décadas una ambición que nunca logró concretar del todo: convertirse en una estrella de cine de primer nivel. Su carrera en la gran pantalla estuvo marcada por una serie de intentos frustrados por encarnar a personajes icónicos que hoy resultan difíciles de imaginar en su piel.
Irónicamente, la industria del cine que tanto le fue esquiva en vida hoy se rinde a sus pies con una superproducción biográfica. La película dirigida por Antoine Fuqua parece cerrar un círculo de décadas de intentos por conquistar Hollywood. Michael termina siendo el la figura central de la historia que él mismo no pudo protagonizar.
Sus primeros pasos formales en el cine comercial se dieron con The Wiz en 1978, donde dio vida al Espantapájaros en una película que reimaginó El Mago de Oz junto a Diana Ross. Sin embargo, con el tiempo, Jackson comenzó a desdibujar la frontera entre los videoclips y el cine con producciones de escala épica como Moonwalker o el mediometraje Ghosts, coescrito junto a Stephen King. Ni hablar de lo hecho con “Thriller”. También se aventuró en la ciencia ficción de la mano de Francis Ford Coppola y George Lucas en Captain EO, un corto destinado a los parques de Disney, y llegó a divertir al público con un breve cameo en Hombres de Negro II como un aspirante a agente secreto.
A pesar de estos trabajos, los sueños más grandes de Michael estaban en el mundo de los superhéroes. Durante los años 90, cuando Marvel Comics atravesaba una crisis financiera severa, el cantante intentó comprar la editorial con un objetivo muy específico: asegurarse el papel de Spider-Man. Jackson deseaba interpretar a Peter Parker y creía que ser el dueño de la compañía era la única forma de garantizarse el protagónico. Aunque mantuvo reuniones con el propio Stan Lee, las negociaciones no prosperaron y el papel terminó años después en manos de Tobey Maguire.

Su interés por las grandes franquicias lo llevó también a buscar un lugar en el universo de Star Wars. Jackson estaba muy interesado en interpretar a Jar Jar Binks en La Amenaza Fantasma, pero su visión chocó frontalmente con la de George Lucas. El artista quería actuar utilizando complejas prótesis y maquillaje, similar a lo hecho en "Thriller", mientras que el director estaba decidido a experimentar con tecnología digital. Además, Lucas temía que la inmensa fama del cantante terminara por opacar a la película, por lo que finalmente descartó su participación.
Otro de los personajes por los que Jackson sintió una fijación especial fue Willy Wonka. Antes de que el proyecto de Tim Burton se consolidara, el cantante compuso por su cuenta toda una banda sonora con la intención de vendérsela a Warner Bros. a cambio del papel principal. Aunque al estudio le encantó la música, su controvertida vida pública en aquel entonces hizo que los ejecutivos rechazaran su oferta de protagonismo. Jackson se negó a entregar sus canciones si no era la estrella del filme, y ese material musical permanece guardado bajo llave hasta el día de hoy.

En una anécdota que salió a la luz años después, se supo que el cantante también intentó liderar a los mutantes de Marvel. En 1999 se presentó en las oficinas de Fox para pedir el papel del Profesor Charles Xavier en la primera entrega de X-Men. Ante la sorpresa de los productores, quienes le señalaron que el personaje era un hombre mayor y blanco, Jackson insistió en que su experiencia con el maquillaje le permitiría transformarse por completo. A pesar de su convicción, el estudio buscaba un tono diferente para la película y no tomó en serio su propuesta.
De todas sus decepciones cinematográficas, la más dolorosa fue posiblemente no haber interpretado a Peter Pan. A mediados de los 80, Jackson y Steven Spielberg planearon un musical sobre el niño que no quería crecer, un personaje con el que el cantante se identificaba profundamente. Sin embargo, el proyecto se retrasó tanto que terminó convirtiéndose en Hook. Cuando Spielberg reanudó la producción, la historia ya trataba sobre un Peter Pan adulto y abogado, un enfoque para el que Jackson ya no servía y que finalmente llevó al director a elegir a Robin Williams para el rol.