Tras el fenómeno global de Bebé Reno, que hace dos años le valió tres premios Emmy y un BAFTA, Richard Gadd regresa a la televisión con Hombre a medias. Esta miniserie, producida para HBO Max en colaboración con la BBC, marca un cambio de rumbo para el creador escocés, quien abandona Netflix para explorar las complejidades de la masculinidad y la violencia. La historia se centra en Niall y Ruben, dos hermanos unidos no por la sangre, sino por una lealtad feroz y circunstancias trágicas que los han mantenido inseparables desde su juventud.
La trama utiliza un salto temporal de tres décadas para profundizar en el trauma. Todo comienza cuando Ruben reaparece inesperadamente en la boda de Niall después de treinta años, mostrando un comportamiento errático y nervioso que desencadena una explosión de violencia. Este incidente funciona como el motor que transporta al espectador desde los años ochenta hasta la actualidad, analizando cómo el entorno y las vivencias han fracturado las vidas de estos dos hombres, interpretados por Jamie Bell y el propio Richard Gadd.

Aunque inicialmente Gadd planeaba mantenerse únicamente detrás de las cámaras o realizar un cameo menor, fue su coprotagonista quien lo impulsó a actuar. Según relató a Variety el creador, "Jamie fue la primera persona en mencionarlo. Dijo: 'Realmente quiero actuar frente a vos como Ruben'. Nadie lo había sugerido antes". Esta propuesta lo intimidó inicialmente, ya que no se veía a sí mismo encajando en la imagen macho violento que requería el papel, pero finalmente decidió aceptar el reto para no dejar que el miedo al juicio ajeno le privara de una oportunidad única.
Para encarnar a Ruben, Gadd se sometió a una transformación física radical, buscando una apariencia que reflejara el peso de una vida difícil en lugar de un ideal estético. El actor explicó que trabajó con entrenadores para lograr su aspecto, alejándose de los estándares de gimnasio de Hollywood: "Quería que fuera... corpulento. No quería este tipo de cuerpo de Hollywood con abdominales marcados. No era alguien que fuera al gimnasio. Es pesado en su cuerpo debido a la vida. Es casi animalista y tenía que ser real".
Con Hombre a medias, Gadd busca repetir el éxito basado en la honestidad brutal que caracterizó a su trabajo anterior. El autor sostiene que el público actual desea historias que lo desafíen emocionalmente, independientemente de qué tan comerciales parezcan sobre el papel. Para él, el secreto del impacto cultural reside en la verdad detrás del relato, asegurando que "todo lo que necesitás es autenticidad para tener los adornos de un éxito".