La diputada nacional María Elena Velázquez, alineada con el espacio que conduce Guillermo Moreno, presentó un proyecto de ley para instituir un nuevo feriado nacional en la Argentina.
La iniciativa propone que el 10 de diciembre sea no laborable cada cuatro años, únicamente en aquellos períodos en los que coincida con la asunción presidencial.
El proyecto, ingresado en el Congreso, apunta a reforzar el valor simbólico de una fecha clave para la vida institucional del país, vinculada tanto a la recuperación democrática como a la agenda internacional de derechos humanos.
La propuesta establece en su artículo 1° que “se instituye el día 10 de diciembre en los años que coincidan con la asunción presidencial, como feriado nacional no trasladable”. De aprobarse, la medida implicaría la incorporación de un nuevo día no laborable dentro del calendario oficial, aunque con carácter excepcional cada cuatro años.
En los fundamentos, Velázquez sostiene que los feriados cumplen un rol central en la construcción de ciudadanía: “La declaración de feriados nacionales cumple una función esencial en la construcción de la memoria colectiva, permitiendo recordar hechos trascendentales de la historia nacional”.
Además, subraya que estos días contribuyen a fortalecer la identidad nacional: “Generan espacios de conmemoración compartida que consolidan el sentido de pertenencia a una comunidad política”.
El proyecto pone especial énfasis en el significado del 10 de diciembre de 1983, cuando Raúl Alfonsín asumió la presidencia tras la última dictadura militar, marcando el inicio del período democrático ininterrumpido más extenso de la historia argentina.
“En esa fecha asumió la presidencia el Dr. Raúl Alfonsín, dando inicio a un ciclo democrático ininterrumpido que se extiende hasta la actualidad”, destaca el texto.
La iniciativa también recuerda que ese proceso implicó “la restitución de las instituciones republicanas y el compromiso activo con pilares de la vida política nacional”, en referencia al fortalecimiento del sistema democrático tras el régimen iniciado en 1976.
Otro de los argumentos centrales del proyecto es la coincidencia del 10 de diciembre con el Día Internacional de los Derechos Humanos, establecido por la Organización de las Naciones Unidas en 1948, tras la adopción de la Declaración Universal.
Para la diputada, esta superposición refuerza el valor simbólico de la fecha: “Esta coincidencia vincula la experiencia histórica argentina con un consenso universal en torno a la dignidad humana y la protección de los derechos fundamentales”.
En esa línea, sostiene que el feriado también permitiría “promover valores cívicos fundamentales como la democracia, la libertad y el respeto por los derechos humanos”.
El proyecto se presenta en un año cargado de conmemoraciones, al cumplirse cinco décadas del golpe de Estado de 1976, lo que, según la autora, “otorga una dimensión adicional de reflexión histórica”.
Asimismo, recuerda que ya existe un antecedente normativo: la Ley 26.323, que declaró al 10 de diciembre como Día de la Restauración de la Democracia, aunque sin carácter de feriado.
En este marco, Velázquez plantea que avanzar hacia un día no laborable cada cuatro años permitiría “generar instancias de reflexión, educación y participación ciudadana”, además de consolidar una “reparación simbólica” en torno a la memoria democrática.
De prosperar en el Congreso, el proyecto sumaría un feriado no trasladable que coincidiría con el cambio de mando presidencial, una instancia central del sistema democrático argentino.
Según la fundamentación, la medida busca “reafirmar el compromiso permanente de la Nación Argentina con la democracia, los derechos humanos y el respeto irrestricto a la dignidad de las personas”.
Por ahora, la iniciativa deberá atravesar el debate legislativo, en un contexto donde la agenda de feriados y su impacto económico y social suele generar posiciones encontradas entre oficialismo y oposición.