26/04/2026 - Edición Nº1174

Internacionales

Golpe militar

Revolución de los Claveles: cómo cayó la dictadura en Portugal

25/04/2026 | Un levantamiento casi sin violencia terminó con décadas de autoritarismo y abrió una transición democrática en Europa occidental.



La llamada Revolución de los Claveles marcó un antes y un después en la historia de Portugal. No se trató solo de un golpe militar, sino de un proceso que combinó el descontento dentro de las Fuerzas Armadas con una sociedad cansada de vivir bajo un régimen autoritario. En pocas horas, el 25 de abril de 1974, ese sistema que parecía inamovible se derrumbó sin una guerra abierta.

Un régimen largo, cerrado y cada vez más cuestionado

El país estaba gobernado desde 1933 por el Estado Novo, una dictadura impulsada por António de Oliveira Salazar y continuada tras su salida por Marcelo Caetano. Durante décadas, el régimen mantuvo un fuerte control sobre la vida política y social: no había elecciones libres, la oposición era perseguida y la censura limitaba la circulación de ideas.


Tanques avanzan por las calles de la capital portuguesa mientras la población apoya el levantamiento.

Con el paso del tiempo, ese modelo empezó a mostrar signos de agotamiento. La economía crecía de forma desigual, muchos portugueses emigraban en busca de mejores oportunidades y el aislamiento internacional comenzaba a pesar. A esto se sumaba un factor clave: las guerras coloniales en África, que desde los años sesenta enfrentaban al país con movimientos independentistas en territorios como Angola, Mozambique y Guinea Bissau. Esos conflictos eran largos, costosos y cada vez más impopulares.

El malestar dentro del Ejército

El descontento no solo se sentía en la sociedad civil. Dentro de las Fuerzas Armadas, especialmente entre oficiales jóvenes, crecía el rechazo a una guerra que parecía interminable. Muchos consideraban que el régimen no tenía una salida política y que estaba arrastrando al país a una crisis profunda.

De ese clima surgió el Movimiento de las Fuerzas Armadas, un grupo de militares que empezó a organizarse en secreto con el objetivo de poner fin al gobierno. No buscaban simplemente reemplazar a una figura por otra, sino abrir el camino hacia un sistema político distinto.

El día que todo cambió

La madrugada del 25 de abril de 1974 comenzó la operación. Las señales se transmitieron por radio mediante canciones que funcionaban como códigos para coordinar a las tropas. A medida que avanzaban, tomaron puntos estratégicos en Lisboa y en otras ciudades.

Lo inesperado fue la reacción de la población. Lejos de resistir, miles de personas salieron a las calles para apoyar a los militares. En ese contexto surgió la imagen que dio nombre a la revolución: civiles colocando claveles rojos en los fusiles de los soldados. Ese gesto espontáneo simbolizó el carácter pacífico del proceso.

El fin del régimen y un nuevo rumbo

El gobierno colapsó en pocas horas. Marcelo Caetano fue desplazado y el régimen que había dominado Portugal durante más de cuarenta años llegó a su fin. A diferencia de otros procesos similares en el siglo XX, la violencia fue mínima, lo que convirtió a este episodio en un caso singular.


Multitudes celebran el fin del régimen autoritario tras la caída del gobierno de Marcelo Caetano.

A partir de entonces, el país inició una transición hacia la democracia. Se legalizaron partidos políticos, se convocaron elecciones y se aprobó una nueva Constitución en 1976. Paralelamente, Portugal puso fin a su imperio colonial, reconociendo la independencia de sus territorios africanos en un proceso acelerado que cambió por completo su política exterior.

La Revolución de los Claveles quedó como un ejemplo de transformación política con bajo nivel de violencia. Su impacto no solo fue interno, sino que también influyó en otros procesos democráticos en Europa. Hoy, cada 25 de abril, Portugal recuerda esa jornada como el inicio de su democracia moderna. La imagen de los claveles en los fusiles sigue funcionando como un símbolo potente: el de una sociedad que, junto a parte de su Ejército, logró cambiar su destino sin recurrir a una guerra.