El Canal de Suez es una de las obras de ingeniería más influyentes de la historia moderna. Ubicado en Egipto, conecta el mar Mediterráneo con el mar Rojo y permite unir Europa con Asia sin rodear el continente africano. Su creación no solo modificó el mapa del comercio global, sino que también redefinió el equilibrio geopolítico en una región clave.
La idea de unir ambos mares existía desde la antigüedad, pero fue recién en el siglo XIX cuando se concretó. El proyecto moderno fue impulsado por el diplomático francés Ferdinand de Lesseps, quien logró el apoyo del gobierno egipcio para iniciar la obra.
La construcción comenzó en 1859 y se extendió durante una década. Participaron decenas de miles de trabajadores, muchos de ellos en condiciones extremadamente duras. En 1869, el canal fue inaugurado con una ceremonia que reunió a líderes europeos y marcó el inicio de una nueva era en el transporte marítimo.
Antes de su apertura, los barcos debían rodear África por el Cabo de Buena Esperanza para viajar entre Europa y Asia. El canal redujo drásticamente esa distancia, acortando tiempos y costos. Esto impulsó el crecimiento del comercio internacional y fortaleció las conexiones entre continentes.
Con el paso del tiempo, el Canal de Suez se convirtió en una arteria fundamental por donde circula una parte significativa del comercio global, incluyendo petróleo, gas y mercancías de todo tipo.

Su importancia estratégica también lo convirtió en un foco de disputas. Durante años, el canal estuvo bajo fuerte influencia europea, especialmente de Francia y el Reino Unido. En 1956, el entonces presidente egipcio Gamal Abdel Nasser nacionalizó la vía, lo que desató la crisis del Canal de Suez, un conflicto internacional que evidenció las tensiones entre potencias y marcó el declive de la influencia colonial en la región. Desde entonces, el control del canal quedó en manos de Egipto, que lo administra como una de sus principales fuentes de ingresos.
El Canal de Suez sigue siendo uno de los puntos más sensibles del comercio mundial. Por allí pasa cerca del 10% del tráfico marítimo internacional. Cualquier interrupción, como el bloqueo ocurrido en 2021 con el buque Ever Given, tiene impacto inmediato en la economía global. Esta obra continúa siendo un símbolo del vínculo entre infraestructura, comercio y poder. Su historia muestra cómo una construcción en medio del desierto puede alterar la dinámica del mundo entero.