En un clima de tensa calma y con el edificio de la calle 54 en La Plata blindado por la militancia, Axel Kicillof asumió formalmente este viernes la presidencia del Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires. El encuentro, que duró más de dos horas y se realizó a puertas cerradas, marcó el inicio de una nueva etapa donde el gobernador buscará consolidar su liderazgo nacional, aunque lo hace con una estructura interna que arrastra cicatrices de la derrota electoral y una brecha generacional crítica.
“El peronismo llega como llega tras dos derrotas nacionales. Para cualquier fuerza política no es gratuita ni placentera”, reconoció el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, al ingresar a la sede partidaria. La asunción de Kicillof no fue un acto de celebración masiva, sino una reunión de trabajo del Consejo Directivo donde se distribuyeron cargos y se fijó el primer gran objetivo de gestión: salir a buscar a los jóvenes para evitar la extinción del padrón.
“El plan que existía para ocultar la crisis que sufre la Argentina se ha derrumbado: el desastre productivo, laboral, social y alimentario ya es innegable y tiene como único responsable a Javier Milei”, dijo Kicillof.
“No fue ni el riesgo kuka ni la pesada herencia los que nos trajeron a esta situación: desde el partido, desde la militancia, nuestra tarea es explicar en todos los barrios que la única causa es la política económica del Gobierno nacional”, remarcó el Gobernador.

“Estamos en una etapa de construcción en la que tenemos que ampliarnos hacia sectores económicos, sociales y culturales que muchas veces nos han sido adversos”, sostuvo el mandatario bonaerense y agregó: “No me refiero a alianzas electorales, sino a salir al encuentro de todos aquellos que hoy se encuentran frustrados o espantados por el programa de Milei. Esa es la tarea del peronismo: escucharlos, discutir y convencerlos”.
Por último, Kicillof afirmó: “Nuestro trabajo principal e histórico es terminar con esta pesadilla, y nada mejor para hacerlo que ofrecer un sueño y una alternativa para devolverle la esperanza al pueblo”. “Frente a la antipolítica, tenemos que estar en la calle, acompañando y resistiendo: el peronismo de la provincia de Buenos Aires va a ser el responsable de terminar con este modelo de destrucción”, concluyó.
El PJ Bonaerense informó que el próximo miércoles realizará una movilización protagonizada por intendentes hacia el Ministerio de Capital Humano para reclamar por los recursos que Nación adeuda a la Provincia y son claves para sostener los servicios alimentarios en las escuelas.
Comunicado del Consejo del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires pic.twitter.com/vMXqKnD4WP
— Fabián Cagliardi (@fabiancagliardi) April 24, 2026
El reto más urgente que enfrenta Kicillof es demográfico. Según informes internos procesados por especialistas en datos, el padrón del PJ bonaerense —que cuenta con 1.151.640 afiliados— tiene un promedio de edad que oscila entre los 60 y 62 años. El dato más alarmante para la nueva conducción es que los afiliados menores de 30 años representan apenas el 1,92% del total.

Para revertir esta "apatía política", Kicillof anunció el lanzamiento de una aplicación móvil que permitirá agilizar las afiliaciones. La medida busca romper con la burocracia de las "fichas de papel" que, según dijo Bianco, han sido un obstáculo para la renovación: “Hubo casos de gente que presentó la ficha de afiliación 6 veces y no está afiliada; es una falta de respeto entre peronistas hacer eso”. El plan se complementará con un ciclo de formación política liderado por el intendente de La Plata, Julio Alak, que se transmitirá vía streaming para captar cuadros técnicos y militantes en los 135 municipios.
La nota discordante de la jornada fue la ausencia de Máximo Kirchner, presidente saliente del partido. Mientras Kicillof saludaba a los consejeros en el sexto piso de la sede platense, el líder de La Cámpora se mostraba en la localidad de María Teresa, al sur de Santa Fe, en una recorrida de armado nacional paralela.

Desde el entorno de Kicillof intentaron restarle dramatismo al desplante. “No sé si viene o no viene. Si no viene es una decisión política, pero no le veo gravedad. Tampoco sé si estaba invitado, porque es una reunión del Consejo”, afirmó Bianco. Sin embargo, la ausencia de una foto de traspaso de mando expone la fractura con el sector que responde a Cristina Kirchner. En Santa Fe, Máximo envió un mensaje sugestivo: “Tenemos que acostumbrarnos otra vez a pensar de manera más positiva y a construir no en contra de alguien, sino a favor de los intereses de la mayoría”.
Kicillof asume el PJ no solo para ordenar la interna, sino para fortalecer su posición frente a la Casa Rosada. El partido difundió un comunicado donde respalda el reclamo judicial de la Provincia ante la Corte Suprema por una deuda nacional que asciende a 2,3 billones de pesos en concepto de fondos previsionales y coparticipación.

Además, el gobernador endureció su discurso tras una filtración del Pentágono que sugería que Estados Unidos podría retirar su apoyo al Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. Kicillof acusó a Milei de "entreguismo" y de aplicar un pensamiento unipolar "con resultados catastróficos". El comunicado del PJ también incluyó un pedido de libertad para Cristina Kirchner y el exministro Julio De Vido, calificando sus situaciones judiciales como procesos de proscripción.
La llegada de Kicillof a la presidencia del PJ es el resultado de un frágil equilibrio alcanzado en febrero para evitar una elección interna que estaba prevista para marzo. En aquel acuerdo se estableció un reparto de poder: Kicillof como presidente, Máximo Kirchner como titular del Congreso partidario, y vicepresidencias para Verónica Magario y Federico Otermín.

El gobernador ya había empezado a mover sus fichas con el lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Avellaneda, buscando construir una alternativa nacional a Milei de cara a 2027. Con el PJ bonaerense bajo su mando, Kicillof ahora cuenta con la herramienta institucional más poderosa de la provincia para intentar "rejuvenecer" al peronismo y atraer a un electorado Sub-40 que, según consultoras, hoy habita territorios digitales que el partido tradicional desconoce.
TM