25/04/2026 - Edición Nº1173

Política

Interna PJ

Qué busca Sáenz con Servini y por qué puede reconfigurar al PJ nacional

25/04/2026 | El gobernador de Salta se reunió con la jueza Servini de Cubría y avanza con aliados en una ofensiva para desplazar a la conducción del partido.



La interna del peronismo sumó un capítulo de alto voltaje político. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, avanzó con una jugada directa contra Cristina Fernández de Kirchner al reunirse con la jueza federal María Romilda Servini de Cubría para impulsar la intervención del Partido Justicialista nacional.

El encuentro, del que también participó el gobernador catamarqueño Raúl Jalil, forma parte de una estrategia que busca desplazar a la actual conducción partidaria. Detrás de la movida aparece la figura de Luis Barrionuevo, histórico adversario del kirchnerismo, que trabaja para reeditar un esquema similar al de 2018, cuando fue designado interventor del PJ.

Presión judicial y disputa por el control del partido

El argumento central de quienes promueven la intervención es la condena firme de Cristina Kirchner en la causa Vialidad. Con ese eje, intentan justificar una medida excepcional que permitiría reorganizar la estructura partidaria bajo otro liderazgo. Sin embargo, la jugada genera resistencia en distintos sectores del peronismo, que advierten sobre la falta de fundamentos legales.

La maniobra no es aislada. Se inscribe en una disputa más amplia entre gobernadores del norte y el kirchnerismo, marcada por diferencias políticas y por el acompañamiento de esos mandatarios a varias leyes impulsadas por Javier Milei en el Congreso. Esa tensión ya tuvo episodios previos, como los intentos de intervención en distritos provinciales y fallos judiciales contradictorios.

El trasfondo es claro: el control del PJ en la antesala del armado electoral hacia 2027. La posibilidad de una intervención nacional implicaría un reordenamiento profundo del peronismo, con impacto directo en la construcción de poder territorial y en la definición de liderazgos.

Por ahora, Servini de Cubría no dio señales concretas de avanzar con la medida. Pero la presión política crece y expone una fractura cada vez más difícil de contener. La pelea ya no es solo discursiva: empieza a trasladarse al terreno judicial, donde se define mucho más que una conducción partidaria.

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