Miles de afiliados del PAMI se quedarán sin atención médica regular desde este lunes 27 de abril en al menos cuatro provincias del país.
Clínicas y sanatorios de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Chubut anunciaron que suspenderán consultas, prácticas y procedimientos ambulatorios por el deterioro en los pagos que reciben por parte de la obra social.
La medida impactará de lleno en turnos, estudios y tratamientos: a partir del lunes, solo se mantendrán las urgencias y emergencias.
Quienes necesiten atención no urgente deberán pagar como pacientes particulares o resignarse a la suspensión de sus turnos por tiempo indeterminado.
El conflicto alcanza a cerca de 300.000 afiliados en la región y suma un nuevo capítulo a una tensión que viene escalando desde hace meses. De hecho, desde la semana pasada ya estaban suspendidas las cirugías programadas que no revisten carácter de urgencia.
Según los prestadores, el problema central es el atraso en los aranceles que paga el PAMI, que quedaron muy por detrás de la inflación.
Desde diciembre de 2023, explican, los valores aumentaron alrededor de 130%, mientras que la inflación acumulada en ese período ronda el 290%, lo que deja una brecha cercana al 70%.
“No cubrimos costos y las brechas son insalvables”, advirtió Andrés Sabalette, gerente del Sanatorio Juan XXIII de General Roca.
El sistema de pago funciona por módulos que incluyen honorarios, insumos, medicamentos y uso de infraestructura. Por ejemplo, el módulo de atención en guardia se ubica actualmente en torno a los $70.000.
Ese valor contempla desde la atención médica y prácticas de enfermería hasta estudios como radiografías, ecografías, electrocardiogramas y determinados medicamentos.
Sin embargo, según los prestadores, cuando se suman los costos reales, el gasto promedio supera ese monto en al menos un 30%, incluso considerando solo los costos directos y sin incluir el funcionamiento estructural de una guardia.
Para muchas de estas clínicas, la atención de afiliados del PAMI representa entre el 30% y el 40% de sus ingresos, lo que agrava el impacto del conflicto.
Las instituciones aseguran que mantienen diálogo con las autoridades del organismo, encabezado por Esteban Leguizamo, pero que hasta ahora no hubo avances concretos en una recomposición de los valores.

Desde el PAMI, en tanto, reconocieron que el reclamo está en análisis y señalaron que convocarán a los prestadores para discutir alternativas en un contexto de “estrés presupuestario”. También remarcaron que históricamente la Patagonia tuvo aranceles más altos que el resto del país.
El escenario podría escalar aún más. Las clínicas advirtieron que, si no hay una solución, el conflicto podría extenderse a las guardias desde la primera semana de mayo.
Eso implicaría un nivel de tensión mayor en el sistema de salud, ya que afectaría incluso la atención de urgencias, que por ahora es el único servicio garantizado.
El reclamo está firmado por clínicas y sanatorios de las cuatro provincias involucradas.
En Chubut participan instituciones como San Miguel, Del Valle, el Instituto Cardiovascular Rawson y el Sanatorio de la Ciudad. En Río Negro, el conflicto alcanza a centros como el Hospital Privado Regional, Sanatorio Juan XXIII, Clínica Roca, Policlínico Modelo y otros prestadores clave.
En Neuquén se suman ADOS, Clínica Pasteur y la Maternidad Eva Perón, mientras que en La Pampa adhieren clínicas como Santa Rosa, Modelo, Regional y Santa Teresita, entre otras.