El tiroteo por el que se evacuó al presidente de Estados Unidos Donald Trump, durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, disparó una alerta de cara al inicio de la Copa Mundial de Fútbol 2026, que tendrá al país del norte como uno de los organizadores.
Sin embargo, desde hace meses el Gobierno federal se viene preparando para lo que prometen será "uno de los mayores despliegues de recursos de seguridad jamás realizados para un solo evento".
Con la expectativa de recibir a más de cinco millones de visitantes internacionales y gestionar una demanda de entradas que ya supera las 500 millones de solicitudes, la administración de Trump puso en marcha un plan que busca neutralizar amenazas desde el aire, la red y la tierra.
La digitalización sin precedentes del torneo, que contará por primera vez con 48 selecciones, desplazó gran parte de la preocupación hacia el terreno tecnológico. Según expertos en ciberseguridad, la dependencia de sistemas automatizados para la venta de entradas y controles de acceso digitales amplía la superficie de riesgo ante posibles hackers y activistas.
Tras los antecedentes de los Juegos Olímpicos de París, donde se registraron 140 ciberataques, las autoridades estadounidenses trabajan para blindar las comunicaciones y los servicios de transmisión.
En el plano aéreo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció una inversión de 115 millones de dólares específicamente destinados a tecnologías antidrones. Esta medida se complementa con otros 350 millones de dólares asignados por la FEMA a los 11 estados que albergarán partidos.
La secretaría de Seguridad Nacional, Kristi Noem, subrayó que los drones representan la "nueva frontera" de la superioridad aérea, y se han realizado simulacros para prevenir ataques con naves no tripuladas en eventos de alta concurrencia.
El despliegue terrestre contará con un presupuesto que supera los 1.000 millones de dólares. De este monto, 625 millones provienen del Programa de Subvenciones del Mundial de la FIFA, destinados a capacitación, simulacros y respuesta a emergencias.
El presidente Trump siempre advirtió que el Ejecutivo podría intervenir directamente en jurisdicciones específicas si considera que existen riesgos operativos, apoyándose en la presencia de agentes federales para garantizar el orden público.
Para prevenir ataques con vehículos, ciudades como Nueva York y Los Ángeles comenzaron a instalar barreras metálicas de despliegue rápido. Estas estructuras son capaces de detener vehículos de más de 1.100 kilos a altas velocidades sin necesidad de anclajes permanentes. Ciudades como West Palm Beach y San Antonio ya han invertido cientos de miles de dólares en este tipo de protección para zonas peatonales de alta afluencia.
Dentro del mapa de sedes, el SoFi Stadium de Los Ángeles se perfila como el punto de mayor vigilancia. Al albergar encuentros clave de la fase de grupos, dieciseisavos y cuartos de final, la ciudad ha sido declarada en alerta masiva.
Partidos bajo vigilancia especial en Los Ángeles:
La seguridad en esta sede estará liderada por especialistas del Servicio Secreto, enfocándose en la alta visibilidad internacional de los cruces, como el duelo entre Estados Unidos e Irán.