El aumento del combustible que se generó a partir de la guerra en Medio Oriente impactó en todo el mundo y en cada país afectado buscan generar medidas para mitigar este impacto en los surtidores. En el caso de Brasil, están tomando medidas para aumentar el porcentaje de corte en natas con etanol. El vecino país es el segundo mayor productor mundial de ese biocombustible, que se elabora en base a maíz y caña de azúcar.
Según adelantaron desde el ministerio de Minas y Energía de Brasil, el gobierno está avanzando en un nuevo mandato para elevar la mezcla obligatoria de etanol del actual 30% a 32%. “Esta medida tiene el potencial de reducir la necesidad de importar gasolina en aproximadamente 500 millones de litros al mes”, señalaron desde el organismo, mediante un comunicado.
Y agregaron: “Con esta medida, Brasil refuerza su soberanía energética y avanza hacia la autosuficiencia en gasolina , eliminando las importaciones de combustible”.
Este incremento en el corte forma parte de una serie de medidas destinadas a proteger a los consumidores de las repercusiones económicas del conflicto de Medio Oriente, y se produce en un momento en que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca la reelección dentro de unos seis meses.
Las autoridades brasileñas también informaron de que el gobierno también pedirá autorización al Congreso para utilizar los ingresos extraordinarios vinculados al petróleo para recortar los impuestos sobre combustibles como la gasolina, el gasóleo, el etanol y el biodiésel.
Esto se produce tras una serie de reducciones de impuestos y subvenciones al gasóleo, el gas de cocina y el combustible para aviones, así como líneas de crédito para las aerolíneas que luchan contra unos costos más elevados.
Históricamente, Brasil utilizó etanol como alternativa en épocas de crisis de los precios energéticos, con motores fabricados sólo con etanol desde finales de los años 70 que han ayudado a reducir la necesidad del país de importar combustibles.
Más recientemente, la legislación sobre biocombustibles bajo el mandato de Lula fijó el objetivo de alcanzar una mezcla de hasta el 35% en el mediano plazo.
La aplicación definitiva de la nueva mezcla de etanol depende aún de la aprobación del Consejo Nacional de la Energía (CNPE), del que se espera en gran medida que siga las recomendaciones del ministerio.