El nombre de Dante Gebel se escucha cada vez más fuerte en el tablero político. El propio pastor se encarga de hacer todo lo necesario para que eso pase, incluso poniendo plazos de cuenta regresiva. El martes 21 estuvo el pastor llegó a la Argentina y permaneció por espacio de 72 horas. Se reunió con empresarios, dirigentes y periodistas. Fueron horas interminables de apretón de manos, intercambio de tarjetas y mesas de café, pero por ahora, ninguna definición clara.
Presidante, un fenómeno mundial; te espero en el resto de la gira. Toda la información en https://t.co/bjvJnOZJ8f pic.twitter.com/Eg5p5kcX8R
— Dante Gebel (@DanteGebelOk) April 22, 2026
Su perfil genera adhesión, pero también algunas reservas. Su falta de experiencia en gestión y el hecho de no estar en el día a día de lo que pasa en la Argentina, le juegan en contra. Por otro lado, su impronta religiosa puede sumar o restar. A su favor cuenta con el hecho de ser un consagrado como comunicador, conductor y líder de una comunidad global.
El interrogante bajo qué condiciones saldrá a la cancha y quiénes serán sus aliados. En un escenario tan volátil y particular como el argentino, esos detalles no son menores. Por ahora, el reloj sigue corriendo. Y la definición, por sí o por no, todavía no llega.
Una cena bastó para agitar el clima político y digital. Dante Gebel y Mario Pergolini compartieron un encuentro en Buenos Aires que rápidamente se volvió tendencia en redes sociales, luego de que el propio Pergolini difundiera la postal con un mensaje escueto: “Martes con amigos”.
La imagen no pasó inadvertida. El acercamiento entre el predicador devenido figura pública -cada vez más mencionado en clave electoral- y uno de los empresarios más influyentes del ecosistema mediático alimentó especulaciones sobre una posible convergencia entre fe, comunicación y poder.
Cena con amigos junto a Mario Pergolini pic.twitter.com/HvM798skyH
— Dante Gebel (@DanteGebelOk) April 22, 2026
Gebel, que en los últimos meses quedó en el centro de versiones sobre una eventual candidatura presidencial, no confirmó hasta ahora ningún salto formal a la política. Por el contrario, en una entrevista que concedió a Luis Novaresio fue categórico al decirlo sin vueltas: “No tengo ganas”, pero al mismo tiempo, alguien –solo sabe Dios quien lo hizo- se encargó de empapelar las vallas y contención que cada miércoles separan al Congreso de las protestas de jubilados, con afiches del pastor en clave electoral.
Mientras el religioso juega a la ambigüedad, su nombre circula con fuerza en las redes y en los medios analógicos. Al mismo tiempo que dice no tener ganas, aparecen los afiches y se reúne con dirigentes del peronismo. Esos movimientos parecen moverse en una dirección claramente marcada: impulsar un armado propio. En ese contexto, la cena con Pergolini plantea un interrogante que a más de un dirigente, puede quitarle el sueño. El tiempo dirá si fue un gesto de construcción de poder, o si se trató de una inocente reunión social, sin mayores implicancias.
Nacido y criado en Argentina, Gebel que construyó una carrera con proyección internacional desde los Estados Unidos, donde fijó residencia hace tres lustros. Desde el país del norte lidera la iglesia River Arena en California. Antes de emigrar, en los años 90 había logrado posicionarse en nuestro país como uno de los referentes de la comunicación religiosa moderna, combinando prédica con formatos de espectáculo y un estilo cercano al entretenimiento masivo.
Con el tiempo amplió su perfil hacia los medios: condujo programas de televisión, realizó giras multitudinarias y consolidó una audiencia amplia en el mundo hispanohablante. En los últimos años, su nombre comenzó a circular también en el plano político argentino, alimentando versiones sobre una eventual participación electoral –no causalmente se presentó en teatro con “Presidante”- aunque sin confirmaciones formales.