27/04/2026 - Edición Nº1175

Política

Memoria, verdad y justicia

Un homenaje a nado en el Río de la Plata que busca reparar una herida histórica

26/04/2026 | La nadadora Erika Lederer prepara una travesía como gesto de memoria y reparación.



En un gesto cargado de simbolismo, Erika Lederer, hija de un médico militar vinculado al terrorismo de Estado, se prepara para cruzar a nado el Río de la Plata con el objetivo de rendir homenaje a las víctimas de los llamados vuelos de la muerte, uno de los mecanismos más brutales de exterminio durante la última dictadura cívico-militar.

La travesía, de aproximadamente 42 kilómetros entre Argentina y Uruguay, no solo representa un desafío físico extremo, sino también una acción profundamente política y de memoria. Lederer lo expresó sin rodeos: “Lo haré en mi carácter de hija desobediente de un médico militar genocida”, en referencia a su decisión de tomar distancia del accionar de su padre y posicionarse del lado de las víctimas.

Los denominados “vuelos de la muerte” fueron una práctica sistemática del terrorismo de Estado mediante la cual detenidos desaparecidos eran arrojados vivos, muchas veces sedados, al mar o al Río de la Plata para eliminar toda evidencia de los crímenes. La iniciativa de Lederer no es un homenaje más, porque suma un componente adicional: asume públicamente su condición de hija de un represor y la convierte en un acto de denuncia y reparación simbólica.

El reto tendrá lugar en marzo del año que viene. Para lograrlo, la nadadora entrena intensamente. Según sus cálculos, entre el momento en que se arroje a las aguas, hasta que toque la orilla uruguaya, las agujas habrán dado entre doce y catorce vueltas. Además hay un detalle que no es menor: cuando lo haga, será una mujer de 50 años con una condición física que amerita mucha preparación y serios cuidados para evitar problemas físicos.

Una vida dura

Erika Lederer, integrante de Historias Desobedientes, es hija de un médico militar vinculado al aparato represivo de la dictadura. Desde joven tomó distancia de ese legado: a los 9 años comenzó a cuestionar la figura de su padre tras una publicación periodística que lo vinculaba con Ramón Camps, lo que marcó un quiebre personal. Con el tiempo, aportó información a la Justicia sobre lo que conocía por su entorno familiar. Su padre, Ricardo Lederer, se suicidó en 2012 tras la confirmación de la identidad del nieto recuperado Pablo Javier Gaona Miranda, cuya apropiación había facilitado.

Pablo Javier Gaona Miranda, junto a su abuela, en el juiico por su apropìación

Antes de asumir públicamente su condición de “hija desobediente”, Erika fue nadadora federada en la Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester. Esa historia personal y corporal se conecta hoy con su proyecto de cruzar el Río de la Plata, una travesía extrema que buscará realizar el año que viene, como acto de memoria. Entrena con esa meta mientras evoca a las víctimas de los vuelos de la muerte, en un gesto que combina deporte, historia y reparación simbólica.

 

 

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