El clásico aragonés entre Real Zaragoza y Huesca, correspondiente a la fecha 37 de la Segunda División española, terminó en un verdadero escándalo. El protagonista fue el arquero argentino Esteban Andrada, quien pasó de ser figura en la primera parte a convertirse en el centro de la polémica por una agresión que recorrió el mundo.
El ex Boca Juniors y Lanús había recibido una segunda amarilla en tiempo de descuento tras un forcejeo con Jorge Pulido, capitán del Huesca. La expulsión parecía ser el cierre de una noche complicada, pero lejos de calmarse, Andrada perdió el control y desató una escena que dejó atónitos a los hinchas presentes en el estadio La Romareda.
En medio de la protesta, el arquero se acercó a Pulido y le propinó una piña directa al rostro, que derribó al defensor y generó un tumulto inmediato. El árbitro Arcediano Monescillo intentó contener la situación, pero la violencia se propagó rápidamente entre jugadores y cuerpos técnicos, transformando el final del partido en una batalla campal.
Esteban Andrada, hoy arquero del Zaragoza, fue EXPULSADO, SE VOLVIÓ LOCO Y LE PEGÓ UNA PIÑA en la cara al capitán del Huesca.
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INSÓLITO TODO. 😳🇦🇷🇪🇸 pic.twitter.com/7wfO12gMFi
🔥👀 ¿Cuántas fechas de suspensión creen que le van a dar a Esteban Andrada? pic.twitter.com/h9AA6lTn7Y https://t.co/JNphShuRyS
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La agresión de Andrada no fue un hecho aislado: en el mismo tumulto fueron expulsados Dani Tasende por parte del Zaragoza y Dani Jiménez en el Huesca. El clima se volvió irrespirable y el encuentro terminó con un triunfo 1-0 para el Huesca gracias al penal convertido por Óscar Sielva, resultado que hunde aún más al Zaragoza en la tabla.
El conjunto maño quedó en el puesto 21 de 22, en zona de descenso directo, y la posible sanción a su arquero titular agrava el panorama. La hinchada, que ya venía reclamando por la falta de resultados, explotó en críticas contra el plantel y la dirigencia, mientras los medios locales hablan de una “crisis institucional” en el club.
Las imágenes de la trompada se viralizaron en redes sociales y generaron una ola de indignación global. Analistas españoles coincidieron en que se trata de una de las agresiones más graves de los últimos años en la categoría. Incluso, tanto simpatizantes como dirigentes y periodistas piden ahora que el club rescinda el contrato del arquero para dar un mensaje ejemplar.
El reglamento disciplinario español establece que una agresión física a un rival puede ser castigada con entre 4 y 12 partidos de suspensión, dependiendo de la gravedad que determine el comité de disciplina. En un campeonato que entra en su tramo final, perder a Andrada por varias fechas podría significar el golpe definitivo para un Zaragoza que lucha por no caer a la Primera Federación.
A minutos de haberse producido el escándalo, el club emitió un comunicado donde calificó las imágenes como "impropias de este deporte". "Estos hechos no representan los valores del Real Zaragoza ni del zaragocismo, que a lo largo de su historia se ha caracterizado por la nobleza, el valor y el respeto al rival. Somos ejemplo y referentes para muchos aficionados, sobre todo niños y niñas, que en cada partido nos alientan y aspiran a convertirse algún día en uno de sus ídolos. Es por ello que estas lamentables imágenes no deberían haberse producido jamás".
Además, la institución condenó "rotundamente lo sucedido" y señaló que "analizará los hechos acaecidos y tomará las medidas disciplinarias pertinentes" con respeto al jugador.
Comunicado oficial | El Real Zaragoza condena los hechos acaecidos en los instantes finales en El Alcoraz
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