La CGT confirmó una nueva movilización para el próximo 30 de abril en el marco del Día del Trabajador, con un fuerte mensaje contra la gestión del presidente Javier Milei.
El cosecretario general de la central obrera, Cristian Jerónimo, fue el encargado de ratificar la convocatoria y aseguró que el movimiento obrero se posiciona como “bastión de resistencia” frente a las políticas económicas del Gobierno.
Desde la central sindical apuntaron contra el rumbo económico y las reformas impulsadas por el oficialismo, especialmente aquellas vinculadas al comercio exterior y la desregulación.
Jerónimo cuestionó iniciativas promovidas por el ministro Federico Sturzenegger y advirtió que cualquier modificación del Código Aduanero debe analizarse con cautela, debido a su impacto estratégico en la economía nacional. En ese sentido, expresó preocupación por la incertidumbre que, según afirmó, atraviesan distintos sectores productivos.
El dirigente sindical sostuvo que las medidas adoptadas por el Gobierno generan consecuencias negativas en el entramado productivo y social.
“No nos sorprende el rumbo que tiene este Gobierno y la poca sensibilidad ante las consecuencias de sus políticas”, afirmó, en un mensaje directo hacia la Casa Rosada.
La protesta buscará visibilizar el rechazo a lo que los gremios consideran un modelo económico centrado en el ajuste, con impacto en el empleo y los ingresos.
La movilización también tendrá un componente simbólico. Durante la jornada, la CGT rendirá homenaje a Papa Francisco, al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento.

Desde la central destacaron su defensa del trabajo, los derechos laborales y el rol de las organizaciones sindicales, valores que consideran en riesgo en el contexto actual.
Más allá de la protesta, la CGT planteará la necesidad de reabrir instancias de diálogo con el Gobierno para discutir un modelo económico alternativo.
“Es un llamado a construir un esquema con eje en la producción y el trabajo”, sostuvo Jerónimo, marcando la intención de instalar el debate en la agenda pública.
La marcha del 30 de abril se da en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y el movimiento sindical, con paritarias complicadas, reformas en discusión y reclamos por el impacto del ajuste.

En este escenario, la movilización promete ser una de las más importantes de los últimos meses y podría marcar un punto de inflexión en la relación entre la administración de Milei y los gremios.
Con la calle como escenario, la CGT busca consolidar su rol opositor y presionar por cambios en la orientación económica del país.
ND