27/04/2026 - Edición Nº1175

Internacionales

Violencia política

De Lincoln a Trump: los presidentes de Estados Unidos que fueron atacados en la historia

26/04/2026 | Desde el asesinato de Abraham Lincoln en 1865 hasta el atentado contra Donald Trump en plena campaña de 2024, la historia política estadounidense estuvo marcada por ataques contra presidentes, exmandatarios y candidatos presidenciales.



La violencia política atraviesa algunos de los episodios más traumáticos de la historia de Estados Unidos. A lo largo de casi dos siglos, presidentes en ejercicio, exmandatarios y candidatos presidenciales fueron blanco de atentados que dejaron asesinatos, heridas graves y ataques fallidos que impactaron de lleno en la vida institucional del país.

En total, cuatro presidentes estadounidenses fueron asesinados, mientras que otros sobrevivieron a ataques armados que modificaron para siempre la percepción sobre la seguridad presidencial y el nivel de polarización política en Estados Unidos.

Los presidentes asesinados

El primer magnicidio presidencial ocurrió en 1865, cuando Abraham Lincoln fue asesinado por John Wilkes Booth pocos días después del final de la Guerra Civil. El crimen ocurrió en el Teatro Ford de Washington y conmocionó a un país todavía atravesado por el conflicto interno entre el norte y el sur.

Años más tarde, James A. Garfield fue baleado en 1881 en una estación de tren de Washington. Aunque sobrevivió inicialmente, murió semanas después debido a infecciones y complicaciones médicas, en una época donde los tratamientos eran todavía limitados.

En 1901, William McKinley fue asesinado durante un evento público en Buffalo. Su muerte aceleró cambios en los protocolos de seguridad y consolidó el rol del Servicio Secreto en la protección presidencial.

El caso más emblemático del siglo XX ocurrió en 1963 con el asesinato de John F. Kennedy en Dallas. El magnicidio, transmitido y reconstruido a través de imágenes que recorrieron el mundo, se convirtió en uno de los hechos más investigados y debatidos de la historia contemporánea estadounidense.

Ataques que no terminaron en asesinato

No todos los atentados lograron su objetivo. En 1981, Ronald Reagan recibió un disparo afuera de un hotel en Washington. El proyectil impactó cerca de uno de sus pulmones y obligó a una cirugía de emergencia. Sin embargo, logró recuperarse y volvió rápidamente a la actividad política.

Uno de los episodios más singulares ocurrió en 1912 con Theodore Roosevelt. Aunque ya no era presidente, buscaba regresar a la Casa Blanca y fue baleado durante la campaña electoral. La bala atravesó su discurso doblado y su estuche de anteojos, lo que redujo el impacto. Aun herido, decidió continuar hablando ante la multitud antes de recibir atención médica.

Más de un siglo después, en 2024, Donald Trump fue herido durante un acto de campaña en Pensilvania. Las imágenes del entonces candidato con sangre en el rostro y rodeado por agentes del Servicio Secreto recorrieron el mundo y reavivaron el debate sobre la violencia política en el país.

Polarización, violencia y seguridad

Los atentados contra presidentes estadounidenses suelen aparecer en momentos de fuerte tensión política y social. En distintos períodos históricos, estos ataques reflejaron climas de radicalización, crisis institucionales o profundas divisiones internas.

Tras cada atentado, las autoridades estadounidenses reforzaron los esquemas de seguridad presidencial. De hecho, varios de estos episodios cambiaron para siempre los protocolos del Servicio Secreto y la organización de eventos públicos vinculados a la presidencia.

Aun así, la repetición de ataques a lo largo de la historia demuestra que la figura presidencial en Estados Unidos continúa siendo uno de los símbolos políticos más expuestos y vulnerables del mundo.

Relacionadas
Más Noticias