La política israelí atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. En medio del desgaste provocado por la guerra, las divisiones internas y las causas judiciales que enfrenta Benjamin Netanyahu, la oposición decidió mover sus piezas para intentar poner fin al largo dominio político del líder del Likud.
Los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid anunciaron la creación de una nueva alianza electoral llamada “Together” (“Juntos”), un frente opositor que buscará derrotar a Benjamin Netanyahu en las próximas elecciones legislativas israelíes.
La coalición apunta a evitar la fragmentación opositora que en anteriores elecciones terminó fortaleciendo al oficialismo. Bennett encabezará el nuevo espacio político, mientras Lapid tendrá un rol central en la estrategia parlamentaria y electoral.
El anuncio opositor llega en un contexto complejo para Netanyahu. Distintas encuestas reflejan un creciente malestar social por la prolongación de la guerra, la crisis de seguridad tras el ataque de Hamás y la situación económica interna.
El primer ministro también continúa condicionado por el proceso judicial que enfrenta por presuntos casos de fraude, soborno y abuso de confianza, acusaciones que él rechaza y denuncia como una persecución política.
En paralelo, se abrió otra fuerte controversia en Israel luego de que el presidente israelí Isaac Herzog rechazara por ahora avanzar con un indulto solicitado por Netanyahu en el marco de su causa judicial. Herzog sostuvo que antes debería agotarse la posibilidad de un acuerdo judicial negociado y evitó tomar una decisión definitiva sobre el pedido de clemencia.
La discusión generó fuertes tensiones políticas dentro de Israel y volvió a colocar en el centro del debate la relación entre poder político y sistema judicial. Netanyahu se convirtió en el primer primer ministro israelí en ejercicio en enfrentar un juicio penal mientras continúa en el cargo.

El juicio contra Netanyahu lleva años profundizando la polarización política israelí. Sus aliados sostienen que las causas judiciales buscan apartarlo del poder, mientras que sectores opositores consideran que un eventual indulto sin condena firme dañaría gravemente las instituciones democráticas del país.
Incluso desde el exterior hubo presión sobre el tema. El presidente estadounidense Donald Trump llegó a reclamar públicamente que Netanyahu recibiera un perdón presidencial.

La próxima elección israelí estará atravesada por el impacto político y social de la guerra en Gaza y los conflictos regionales abiertos en Medio Oriente.
Durante años, la seguridad nacional fue uno de los principales activos electorales de Netanyahu. Sin embargo, tras los ataques de 2023, ese mismo tema comenzó a convertirse en una fuente de críticas hacia su liderazgo y capacidad de gestión.
La nueva alianza opositora apuesta precisamente a capitalizar ese desgaste y presentar las elecciones como un plebiscito sobre el futuro político de Netanyahu después de más de una década dominando la política israelí.