27/04/2026 - Edición Nº1175

Política

Reconfiguración política

Qué gana el votante si aparece un outsider con experiencia en la Argentina

27/04/2026 | La interna del peronismo y las dudas del PRO alimentan la búsqueda de una alternativa de centro con perfil empresario.



El escenario político empieza a moverse con lógica de transición. El desgaste del gobierno de Javier Milei y la fragmentación de la oposición tradicional abren un espacio que, lentamente, comienza a ser ocupado por una idea recurrente en la Argentina: la aparición de un nuevo outsider con capacidad de síntesis entre el hartazgo social y la demanda de orden.

En ese marco, la interna del peronismo bonaerense vuelve a jugar un papel central. Las diferencias entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner no solo exponen una disputa de poder, sino que proyectan hacia afuera una imagen de desorden que dificulta la construcción de una alternativa sólida. Incluso si logran sostener una tregua, para una parte del electorado ambos representan un regreso a esquemas ya conocidos.

A ese vacío intenta responder un movimiento silencioso pero persistente. Emilio Monzó reactivó contactos con gobernadores e intendentes para explorar una construcción de centro, con un nombre que empezó a circular en voz baja: Jorge Brito. El banquero aparece como una figura con perfil empresarial, pero con anclaje político, en línea con experiencias anteriores como la de Mauricio Macri en sus inicios.

Un centro en busca de liderazgo

La hipótesis de un outsider “con experiencia” no surge en el vacío. Sectores del empresariado, como el entorno de Paolo Rocca, empiezan a mirar con atención la posibilidad de un liderazgo que corra del eje tanto al mileísmo como al kirchnerismo. La lógica es simple: si el oficialismo se radicaliza y la oposición no logra ordenarse, el centro vuelve a ser competitivo.

En paralelo, el PRO atraviesa sus propias dudas. Macri mantiene diálogos pero evita definiciones, condicionado por tensiones internas y por la relación ambigua con La Libertad Avanza. Dirigentes como Cristian Ritondo o Diego Santilli se mueven entre la autonomía y la cercanía con el oficialismo, sin terminar de construir una alternativa propia.

En la Ciudad de Buenos Aires, el panorama replica esa fragmentación. Jorge Macri necesita sostener el vínculo con los libertarios, mientras enfrente se perfila un armado heterogéneo con Horacio Rodríguez Larreta, Leandro Santoro y sectores del radicalismo que buscan capturar el voto moderado.

La política argentina vuelve así a su lógica pendular. Cuando el sistema se tensiona entre extremos, aparece la tentación de un outsider que ordene. La diferencia, esta vez, es que ese lugar no está vacante por completo: empieza a ser disputado antes de que la crisis alcance su punto máximo.

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