El Gobierno de México avanzó en un acuerdo con el sistema bancario para reducir las comisiones en pagos digitales en gasolineras, en un intento por contener el impacto del alza internacional del petróleo. La medida busca aliviar costos operativos en las estaciones y, de forma indirecta, evitar que los precios al consumidor sigan escalando en un contexto de presión inflacionaria.
El esquema incluye la eliminación parcial de cargos en transacciones con tarjeta y vales, lo que implica que los bancos absorban una parte relevante del costo financiero. Aunque el beneficio por operación es bajo, el efecto acumulado puede ser significativo dado que más de la mitad de los pagos de combustible ya se realizan por medios electrónicos en el país.
A diferencia de los controles directos de precios, México optó por una estrategia técnica que apunta a reducir costos en la cadena de comercialización. La lógica oficial es que una menor carga en comisiones permita a las gasolineras sostener precios más bajos sin necesidad de trasladar toda la presión del mercado internacional al consumidor final.
Sin embargo, el impacto real dependerá de si las estaciones efectivamente trasladan ese ahorro al público. Especialistas advierten que, sin mecanismos de control explícitos, el beneficio puede diluirse en márgenes empresariales o quedar neutralizado por otras variables como el tipo de cambio y los costos logísticos.

La medida se complementa con subsidios estatales que buscan sostener el precio de los combustibles por debajo de su valor de mercado, lo que implica un esfuerzo fiscal considerable. Este tipo de políticas, aunque efectivas en el corto plazo, suelen generar distorsiones si se prolongan, ya que trasladan el costo al presupuesto público.

En el plano regional, el caso mexicano contrasta con el enfoque de ajuste de mercado aplicado en Argentina bajo el gobierno de Javier Milei. Mientras México interviene para amortiguar precios, el modelo argentino prioriza la eliminación de distorsiones fiscales, lo que limita la capacidad de aplicar subsidios similares sin comprometer el equilibrio macroeconómico.