La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. Con fábricas que frenan producción, locales vacíos y ventas en retroceso, el sector acumula dos años de caída y muestra señales de deterioro en toda la cadena.
En ese contexto, el diseñador Benito Fernández expuso con crudeza lo que ocurre puertas adentro de la actividad. Lo hizo en el programa de Moria Casán, luego de su paso por los Martín Fierro de la Moda 2026, y apuntó directamente al silencio del sector.
“Me pareció una vergüenza que nadie haya dicho cómo está la industria textil”, lanzó. Y no se quedó ahí: “Que la moda no diga que de 10 máquinas, 7 están paradas es una vergüenza”.
“No hablaron de la gente que se está quedando sin trabajo” 🗣️
— El Destape (@eldestapeweb) April 27, 2026
➡️Benito Fernández cuestionó que los invitados a los Martín Fierro de la Moda no mencionaran la grave situación que atraviesa la industria textil: “Me pareció una vergüenza”. pic.twitter.com/SL2bnoTbhv
El diseñador habló desde su propia historia y desde el vínculo con una actividad que, según remarcó, está dejando gente en el camino.
“Es una industria que yo quiero. Yo me fundí tres veces, tuve la posibilidad de reinventarme, pero hay gente que no puede. Hoy está en la calle”, advirtió.
En su relato apareció también la tensión entre precios, consumo y consecuencias sociales. “Ahora todos compramos ropa más barata. En vez de pagar 80 mil, pagamos 15. Pero ¿a costo de qué? ¿De que las familias no puedan comer?”, se preguntó.
Y volvió sobre una escena que, según describió, ya es cotidiana: “Están cerrando fábricas. Caminen, entren a los locales: están vacíos”.
Las declaraciones no son aisladas. Los datos del sector reflejan ese mismo deterioro:
Uno de los indicadores más críticos es el nivel de actividad: en los últimos meses, hasta 7 de cada 10 máquinas permanecen sin uso, una señal clara del freno productivo.
El sector enfrenta un combo complejo. Por un lado, la pérdida de poder adquisitivo reduce el gasto en bienes no esenciales como la ropa. Por otro, los costos fijos —servicios, alquileres, logística— siguen en aumento.
A eso se suma un cambio en el escenario comercial: la apertura de importaciones aceleró la competencia externa. Solo en 2025, el ingreso de prendas del exterior creció 185% en cantidades.

El impacto ya se traduce en el entramado productivo. En el último período cerraron más de 650 empresas textiles, cerca del 11% del total del sector.
Con depósitos llenos de stock sin salida, ventas planchadas y dificultades financieras crecientes, la cadena completa —desde la producción hasta la venta— enfrenta un escenario crítico.
La advertencia de Fernández sintetiza ese momento: detrás de los precios más bajos y el consumo retraído, hay una industria que pierde escala, empleo y capacidad de sostenerse en el tiempo.