A 25 años del estreno de Gran Hermano, las historias de aquella primera edición siguen revelando perlitas que hoy suenan casi irreales. En diálogo con NewsDigitales, Martín Viaña recordó detalles inéditos de una experiencia que, según él mismo define, fue “entrar a algo sin saber a qué jugabas”.
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con el aislamiento previo al ingreso. Antes de entrar a la casa, los participantes fueron recluidos durante varios días en un hotel, completamente incomunicados. “Me dejaron casi 24 horas solo sin saber qué pasaba. Me dijeron que si salía de la habitación, quedaba eliminado”, contó. Una especie de “Gran Hermano antes de Gran Hermano”, cuando ni la producción tenía del todo claro el fenómeno que estaban por generar.
Pero si hubo un momento que rompió la burbuja fue la visita de Diego Maradona a la casa. “Fue tremendo. Que te nombre, que te abrace… no lo podíamos creer”, recordó. En un contexto donde los participantes todavía no dimensionaban el impacto del programa, ese encuentro funcionó como una señal de lo que estaba pasando afuera: el reality ya era un fenómeno nacional.
Viaña también dejó en claro una diferencia clave con las ediciones actuales. En aquel entonces, no existía estrategia previa ni “jugadores profesionales”. “No sabíamos a qué jugar. Hoy entran con el manual leído, nosotros entramos con 50 pesos pensando que al salir nos tomábamos un remis a casa”, lanzó, entre risas.
La masividad, sin embargo, llegó de golpe y sin manual de instrucciones. El exparticipante recordó situaciones de caos total tras su salida, como tener que escapar de multitudes o ser retirado por lugares alternativos para evitar desbordes. “No tomamos dimensión hasta que pasó. Si no tenías los pies en la tierra, te la dabas fuerte”, explicó.
A diferencia de muchos exjugadores, Viaña eligió alejarse del medio y seguir su vocación como piloto. Y aunque no reniega de su paso por el reality, deja una frase que resume toda una época: “Lo viví, lo disfruté, pero fue único. No lo podría repetir”.