Detrás de las cámaras, los aplausos y la fama, hay historias menos visibles que sorprenden. Algunos famosos no solo brillaron en el espectáculo, sino que también construyeron carreras académicas o tuvieron oficios muy distintos antes —o en paralelo— a su popularidad. Hoy, 1 de mayo, los revivimos en NewsDigitales.
Darío Lopilato, de técnico electrónico a licenciado en ambiente
Antes de convertirse en el inolvidable Coqui de Casados con hijos, Darío Lopilato ya tenía un camino académico en marcha. Egresó del secundario con el título de técnico electrónico y, mientras trabajaba como actor, se recibió de licenciado en Ciencias del Ambiente. Aunque nunca ejerció formalmente, siempre sostuvo que estudiar le daba una base frente a la inestabilidad del medio artístico. Un plan B bastante más serio que el de su personaje, claramente.
Diego Peretti, el psiquiatra que eligió actuar
Mucho antes de destacarse en cine y televisión, Diego Peretti ya tenía otra profesión: es médico y se especializó en psiquiatría. Incluso llegó a hacer la residencia mientras empezaba a meterse en el mundo del teatro. Su rutina era digna de serie: hospital durante el día, ensayos por la tarde y funciones hasta la madrugada. Una doble vida que terminó inclinándose hacia la actuación, pero que explica mucho de la profundidad de sus personajes.
Osvaldo Gross, de la química a la pastelería
Antes de convertirse en referente de la pastelería, Osvaldo Gross tenía un perfil completamente distinto: estudió geoquímica en la universidad y llegó a trabajar como profesor de química inorgánica. Pero había algo que le tiraba más: la cocina. Se formó con el reconocido chef Francis Mallmann y cambió definitivamente de rumbo. El resultado está a la vista: una carrera dulce, pero con base científica.
Tres historias que demuestran que el camino al éxito no siempre es lineal. A veces, entre fórmulas químicas, guardias médicas o circuitos electrónicos… también se cocina una vocación.