Salir de Gran Hermano nunca fue garantía de una carrera estable en los medios. De hecho, a lo largo de los años, muchos exjugadores tuvieron que reinventarse con trabajos tan inesperados como llamativos.
En la primera camada, tras el boom de Gran Hermano 1, varios participantes aprovecharon la fama inmediata con propuestas que hoy suenan casi surrealistas. Algunos hicieron temporada teatral… ¡en un circo! Una mezcla de espectáculo popular y fenómeno televisivo que convocaba multitudes curiosas por ver en vivo a los nuevos “famosos”.
Otros siguieron ligados a la pantalla chica con Sentí el verano, un ciclo veraniego de Telefe conducido por Mariano Peluffo, que reunía a participantes de las primeras ediciones del reality. Era una especie de extensión del fenómeno, con juegos, móviles y mucha exposición.
Pero el verdadero negocio, durante años, estuvo en los famosos “actos de presencia”. Boliches, eventos, desfiles, conducciones y hasta shows más subidos de tono formaban parte del circuito. Algunos incluso se animaban a stripteases, en una época donde la popularidad televisiva abría puertas… aunque no siempre las más convencionales.
Con el paso del tiempo y el cambio en las plataformas, el modelo volvió a transformarse. Hoy, muchos exparticipantes encontraron una nueva fuente de ingresos en la venta de contenido erótico en plataformas digitales. Hombres y mujeres monetizan su exposición mostrando contenido íntimo a cambio de dólares, en una lógica más directa con el público y sin intermediarios.