El Gobierno formalizó la designación de Matías Gabriel Álvarez como nuevo presidente de la Unidad de Información Financiera (UIF), a través del Decreto 291/2026 publicado en el Boletín Oficial, en el que se ratificó su llegada al organismo tras completar las instancias formales de evaluación.
La postulación del abogado había sido impulsada por el Ministerio de Justicia, encabezado por Juan Bautista Mahiques, y atravesó el procedimiento de consulta pública previsto para este tipo de cargos. En ese marco, ciudadanos y organizaciones pudieron presentar observaciones sobre su idoneidad, en un proceso que incluyó una audiencia pública realizada el pasado 22 de abril.
Durante esa instancia, Álvarez recibió el respaldo de distintos especialistas en la materia. Entre ellos, el presidente de la Fundación de Investigaciones en Inteligencia Financiera (FININT), Juan Félix Marteau, destacó su formación académica y su trayectoria profesional como elementos clave para asumir la conducción del organismo.
La designación se da tras la salida de Paul Starc, cuya renuncia había sido aceptada a fines de enero. En paralelo, el Poder Ejecutivo también oficializó, mediante el Decreto 290/2026, la renuncia de Santiago Martín González Rodríguez, quien se desempeñaba como vicepresidente de la UIF, completando así la renovación de la cúpula del organismo.

La Unidad de Información Financiera es el organismo encargado del análisis, tratamiento y difusión de inteligencia financiera con el objetivo de prevenir el lavado de activos, la financiación del terrorismo y el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva. Su tarea se ubica en el centro del sistema de control estatal para detectar operaciones sospechosas y articular con la Justicia en caso de posibles delitos.

En su rol preventivo, la UIF regula a los sujetos obligados —como bancos, entidades financieras y otros actores— para asegurar el cumplimiento de las normas vigentes en materia de lavado de activos y financiamiento ilícito, en el marco de la Ley 25.246 y sus modificatorias. Además, realiza tareas de supervisión y puede aplicar sanciones ante incumplimientos.
En cuanto a la detección, el organismo analiza los Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) que remiten los sujetos obligados, así como denuncias de particulares. A partir de ese trabajo, elabora informes de inteligencia financiera que, ante indicios de delito, son remitidos al Ministerio Público Fiscal o al Poder Judicial.
El lavado de activos es el proceso mediante el cual bienes de origen ilícito se integran al sistema económico formal con apariencia de haber sido obtenidos de manera legal. Este mecanismo suele desarrollarse en tres etapas: colocación, cuando el dinero ingresa al circuito financiero; estratificación, donde se realizan múltiples operaciones para ocultar su origen; e integración, cuando los fondos reaparecen como aparentemente legítimos.
La legislación argentina establece que incurre en financiamiento del terrorismo quien, de manera directa o indirecta, provea o recolecte bienes o activos —de origen lícito o ilícito— con el objetivo de ser utilizados en la comisión de delitos con fines terroristas. Esto incluye no solo el financiamiento de organizaciones o individuos, sino también la logística, el entrenamiento y el traslado de personas o recursos destinados a ese tipo de actividades, así como la adquisición o desarrollo de armas de destrucción masiva.
En este marco, la UIF cumple un rol clave en la identificación de estas operatorias, aportando información estratégica para su investigación y eventual sanción.