La agroindustria argentina sumó una nueva preocupación, a partir de la detección de cuatro embarques de harina de soja argentina, que contenían trazas de OMG (Organismos Modificados Genéticamente) no autorizados, en concreto HB4, la tecnología que proporciona tolerancia a la sequía. Según señalaron desde la Agencia Reuters, esto provocó que parte de esa mercadería sea retirada del mercado.
De acuerdo a fuentes de la industria consultadas por NewsDigitales, "son embarques que se hicieron el año pasado entre octubre y noviembre y que recién llamativamente se reportaron ahora en abril". Además, adelantaron que desde el sector privado se está trabajando para que esos lotes se comercialicen hacia otros destinos europeos.
De acuerdo a Unión Europea (UE), se registraron cuatro notificaciones de "OMG no autorizados en harina de soja procedente de Argentina", con fecha del 19 de marzo y los días 14, 17 y 27 de abril. Los destinos de estos despachos eran Bélgica, Alemania y la República Checa. En este contexto, los cargamentos señalados el 19 de marzo y el 17 de abril fueron retirados.
De este modo, las autoridades holandesas presentaron dos alertas en abril relacionadas con cargamentos procedentes de Argentina, el mayor exportador mundial de harina de soja. Las notificaciones del 14 y 17 de abril citaban la presencia de rasgos de OMG no autorizados, según la página web de la Comisión Europea.
Este mercado representa una puerta de entrada clave para las importaciones de subproductos a la UE. “Un escrutinio adicional de los cargamentos argentinos podría frenar la demanda de suministros sudamericanos por parte del bloque, el mayor importador mundial de harina de soja, impulsando el atractivo de la harina de soja estadounidense”; agregaron desde la Agencia Bloomberg.
Los futuros de la harina de soja en las pizarras de Chicago subieron hasta un 3,2% a comienzos de esta semana, por la especulación de que el rechazo impulsaría la demanda de orígenes alternativos. Los precios mantuvieron en gran medida las ganancias el martes, mientras los operadores siguen evaluando el impacto de la interrupción del comercio.
La UE importa unos 20 millones de toneladas de harina de soja al año y suele depender de Sudamérica para el grueso de los suministros, con Brasil y Argentina como sus dos principales proveedores. De este modo, cualquier tensión sostenida y no resuelta en los flujos podría empezar a alterar gradualmente los patrones del comercio mundial, dadas las estrictas normas reguladoras del bloque.