El Gobierno avanzó con un paso clave para privatizar AySA. Este martes formalizó un nuevo contrato de concesión que redefine el funcionamiento del servicio de agua y cloacas en el AMBA.
No es un cambio técnico más. Es el marco legal que ordena la empresa y la deja lista para una futura venta.
El nuevo contrato, que tendrá una vigencia de 30 años con posibilidad de extensión, reemplaza el esquema vigente desde 2010 y fija un giro claro: la empresa deberá sostenerse con sus propios ingresos.
En la práctica, esto implica que el servicio pasa a depender principalmente de lo que pagan los usuarios, con un sistema que busca cubrir costos, inversiones y una rentabilidad para el operador.
El cambio ya se viene sintiendo en las boletas. Según datos del IIEP (UBA-Conicet), el servicio acumuló subas de más del 400% desde diciembre de 2023, en línea con la reducción de subsidios.

Hacia adelante, el esquema mantiene actualizaciones periódicas y permite ajustes si cambian los costos, aunque sin una revisión integral hasta 2031. En paralelo, el Gobierno busca moderar el ritmo de aumentos en el corto plazo.
Uno de los puntos más sensibles es el endurecimiento del régimen de cobro. El nuevo contrato habilita el corte del servicio por falta de pago en determinados plazos y suma cargos adicionales por mora, reconexión e inspecciones.
De todos modos, este punto sigue en discusión judicial: hoy existe una cautelar que limita los cortes totales en hogares vulnerables.

Detrás del nuevo contrato hay un objetivo claro: avanzar con la privatización.
El plan oficial es incorporar un operador privado a través de una licitación y vender la participación mayoritaria del Estado. Para eso, era necesario fijar reglas más claras sobre tarifas, inversiones y funcionamiento, reduciendo la incertidumbre para posibles inversores.
El nuevo esquema redefine la lógica del servicio: el financiamiento deja de apoyarse en el Estado y pasa a depender de la tarifa.
Ese es el cambio estructural que busca el Gobierno: una empresa autosustentable que pueda atraer capital privado en una próxima etapa.