Un grupo de legisladores de Unión por la Patria presentó en el Congreso un proyecto de ley que busca promover la inclusión laboral de personas con discapacidad a través de un esquema que combina obligaciones para las empresas con incentivos económicos y fiscales.
La iniciativa, titulada “Incluir para Crecer: Inclusión Laboral y Responsabilidad Social Empresaria”, propone incorporar la discapacidad como eje estructural dentro de las políticas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) en todo el sector productivo.
El proyecto parte de un diagnóstico claro: pese a la existencia de normas que protegen los derechos de las personas con discapacidad, persisten dificultades para su inserción en el empleo formal.
En ese contexto, la iniciativa propone un cambio de enfoque: involucrar activamente al sector privado como actor clave en la inclusión, utilizando la Responsabilidad Social Empresaria como herramienta central.
La norma plantea que la RSE deje de ser una práctica voluntaria y pase a ser un componente estructural de la gestión empresarial, alineado con estándares sociales, económicos y ambientales.
El proyecto establece lineamientos obligatorios para todas las empresas que operen en el país, con adecuaciones para pymes. Entre las principales obligaciones se destacan:
También deberán implementar protocolos específicos para garantizar condiciones laborales adecuadas, prevenir la discriminación y promover una cultura organizacional inclusiva.

Un aspecto novedoso del proyecto es que no se limita a la contratación directa, sino que promueve la inclusión en toda la cadena de valor empresarial.
Esto implica incorporar a personas con discapacidad en procesos productivos, comerciales y de servicios, con el objetivo de garantizar autonomía económica y empleo digno.
Para incentivar la adhesión, el proyecto crea un régimen de beneficios que combina ventajas fiscales, financieras y reputacionales:
Estos incentivos buscan equilibrar las exigencias del régimen con beneficios concretos para el sector privado.

El proyecto prevé la creación de un Registro Nacional de Empresas Socialmente Responsables e Inclusivas, donde deberán inscribirse las compañías que cumplan con los requisitos para acceder a los beneficios.
Además, se establecerán indicadores de evaluación que medirán cantidad de personas con discapacidad empleadas, calidad y estabilidad del empleo, participación en cadenas de valor e impacto social de las políticas implementadas.
La autoridad de aplicación —a definir por el Poder Ejecutivo— será la encargada de fiscalizar el cumplimiento y articular con provincias, municipios y el sector privado.
Uno de los puntos más relevantes es que el acceso al empleo formal no implicará la pérdida de la pensión no contributiva por discapacidad.
El proyecto garantiza la compatibilidad entre trabajo y beneficio social, lo que apunta a eliminar uno de los principales desincentivos para la inserción laboral.
La ley, en caso de aprobarse, deberá ser reglamentada en un plazo de 180 días. Además, invita a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires a adherir, lo que abre la puerta a una implementación federal.
En sus fundamentos, los autores sostienen que la inclusión laboral no puede depender exclusivamente del Estado ni de iniciativas aisladas, sino que requiere un enfoque integral con participación activa del sector privado.
La iniciativa propone así un modelo que combina desarrollo económico con equidad social, buscando transformar la inclusión en una política estructural del sistema productivo argentino.