por Fede Carestia
Ian Somerhalder, recordado por sus papeles en éxitos globales como Lost y The Vampire Diaries, sorprendió recientemente al revelar la realidad financiera que enfrentó tras alejarse de los sets de grabación. A pesar de haber consolidado una de las carreras más lucrativas de la televisión estadounidense, el actor confesó que un giro inesperado en sus proyectos empresariales lo dejó al borde del abismo económico.
El intérprete explicó que el origen del problema radicó en una gestión deficiente de sus emprendimientos iniciales. Según sus propias palabras en una entrevista con E! News, se retiró de la actuación hace siete años tras un colapso financiero derivado de "construir un negocio que no construí adecuadamente".
Somerhalder profundizó en la gravedad de la situación al admitir que, debido a una serie de fraudes, tanto él como su esposa, la actriz Nikki Reed, terminaron en "un agujero de ocho cifras". Esta deuda multimillonaria contrastaba drásticamente con la imagen de éxito que proyectaba tras finalizar ocho temporadas de su serie más famosa, Vampire Diaries.
La magnitud del conflicto fue tal que el actor tuvo que enfrentar garantías personales millonarias ante entidades bancarias, lo que amenazaba con destruir todo su patrimonio acumulado. Somerhalder reconoció con frustración que, dada la magnitud de su carrera, "debería haberme retirado gracias a uno de los programas de televisión más grandes del mundo". Sin embargo, la realidad lo obligó a tomar medidas extremas para evitar la quiebra total, iniciando un proceso de desinversión masiva que incluyó la pérdida de gran parte de sus posesiones más valiosas.

Para saldar la deuda, la pareja no tuvo otra opción que desprenderse de sus activos. "Vendimos casas, cuadros, autos, relojes, todo", relató el actor, destacando que "ocho cifras es un agujero difícil de salir". En este proceso, Somerhalder le otorgó todo el crédito a su esposa, Nikki Reed, quien asumió un rol fundamental en las negociaciones para liberar a la familia del compromiso financiero.
Hoy, la vida de Somerhalder ha tomado un rumbo completamente distinto, lejos de los guiones y las cámaras de televisión. Se ha reconvertido en un empresario, cofundando marcas como Brother’s Bond Bourbon junto a su excompañero Paul Wesley, y la compañía de suplementos Absorption Company junto a Reed. A pesar de los desafíos, el actor asegura no extrañar su antigua profesión y que ha encontrado la paz viviendo en una granja a las afueras de Los Ángeles con sus dos hijos.