La investigación por la muerte de Ainara Buschiazzo sumará en los próximos días una instancia determinante. Es que la Justicia fijó para el 6 de mayo la realización de la pericia psicológica forense, una medida que apunta a reconstruir el estado emocional de la joven hallada sin vida el año pasado en la ciudad Berisso y analizar en profundidad el vínculo que mantenía con su pareja.
La prueba, solicitada por la fiscal María Cecilia Corfield en el marco de la causa que tramita en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N°1, consiste en una autopsia psicológica orientada a determinar rasgos de personalidad, niveles de vulnerabilidad y posibles situaciones de sometimiento, además de otros elementos relevantes para el expediente.
El estudio se inscribe en una investigación que, desde su inicio, estuvo atravesada por tensiones en torno a la hipótesis principal. Ainara, de 20 años, fue hallada sin vida el 10 de febrero de 2025 en su casa de Berisso, en un caso que inicialmente fue considerado como suicidio.

Sin embargo, la querella —representada por los abogados Cristian González y Gastón Jesser— cuestionó ese encuadre y solicitó que se avance sobre la figura de instigación al suicidio en un contexto de violencia de género. Según sostienen, la joven habría sido sometida durante meses a un esquema de violencia psicológica sistemática que derivó en un desgaste emocional extremo.
Ese planteo se apoya, entre otros elementos, en el análisis del teléfono celular de la víctima, que permitió reconstruir intercambios con su pareja, Nazareno Insfrán, en los que, según la presentación judicial, se evidencian patrones de control, hostigamiento y descalificaciones reiteradas.

En ese contexto, la pericia psicológica forense adquiere un peso central, ya que permitirá evaluar de manera retrospectiva el impacto de ese vínculo sobre la psiquis de la joven y establecer si existió un nexo entre esas conductas y el desenlace.
Además, el Ministerio de Mujeres elaboró un informe en el que recomendó abordar la investigación con perspectiva de género e incorporar herramientas que permitan analizar la dinámica de la relación y posibles patrones de violencia sostenida, entre ellas la autopsia psicológica.
El resultado de la pericia podría resultar determinante para una eventual recalificación del caso y definir si la muerte de Ainara debe ser analizada bajo la figura de instigación al suicidio, una hipótesis que, de confirmarse, abriría un escenario judicial distinto al planteado en la etapa inicial de la causa.