Mucho antes de interpretar a Miguel y convertirse en el ladero fiel de Eliseo, Gastón Cocchiarale tuvo un primer contacto con los estudios de televisión que parece sacado de otra época. Con apenas 12 años, Cocchiarale se sumergió en una profesión hoy prácticamente extinta tanto en Argentina como en el resto del mundo: la de los reidores profesionales de tribuna.
Esta curiosa anécdota tiene como punto de partida su fuerte vocación actoral y un vínculo familiar clave. Según nos relató el actor, todo surgió gracias a un tío que era mago y que trabajaba con frecuencia en Telefe. Al enterarse del deseo de Gastón por conocer los secretos detrás de cámara y entender cómo se filmaba la televisión, su tío decidió mover sus contactos para llevarlo a "chusmear" una grabación.

El destino elegido no fue otro que el set de Casados con hijos, que en ese momento se encontraba filmando su segunda temporada. Para Cocchiarale, la propuesta era un sueño hecho realidad, iba a conocer a uno de sus ídolos. Claro que esto vino con una condición muy específica para poder ingresar al estudio de grabación: "Nos tenemos que sentar con los reidores, no podemos estar ahí boludeando", le advirtió su tío antes de acomodarse en la tribuna.
Vivir la experiencia desde adentro fue fascinante para un joven que admiraba profundamente a las estrellas de la pantalla. Cocchiarale recordó aquel momento como algo "espectacular", ya que fue la primera vez que pudo ver a Guillermo Francella en acción, pero no solo como el actor que todos conocían, sino "en la cocina" del oficio. Verlo pasar letra, observar sus pedidos técnicos y entender el vínculo profesional con sus compañeros.

La labor de los reidores, ese grupo encargado de enfatizar el humor de las comedias antes de que las risas grabadas dominaran la edición, le resultó un dispositivo maravilloso. Gastón describió con asombro cómo se organizaba este pequeño ejército sonoro: "Estaban todos ahí, algunas señoras leyendo la revista y se reían, y había uno que marcaba el momento de las risas como si fuera una ópera".
Para el hoy actor de la serie de Disney+, ver en vivo el programa que consumía todas las noches en su casa fue una experiencia que le "explotó la cabeza". Aquel estudio de grabación representó su primer acercamiento real al mundo industrial de la televisión.
Lo más significativo de esta historia es que el círculo se cerró años después de una manera casi poética. Aquel niño que observaba con devoción a su ídolo desde la tribuna de reidores terminó ganándose su respeto profesional. El destino quiso que Guillermo Francella, al ver su desempeño años más tarde en la película El Clan, fuera quien pidiera explícitamente por él para sumarlo al elenco de El Encargado, experiencia sobre la que nos contó en esta entrevista.