30/04/2026 - Edición Nº1178

Política

Memoria, Verdad y Justicia

Madres de Plaza de Mayo: el gesto que rompió el silencio en plena dictadura

30/04/2026 | En plena dictadura, catorce mujeres comenzaron a caminar alrededor de la Pirámide de Mayo buscando a sus hijos desaparecidos.



Hay fechas que no necesitan monumentos porque viven en la conciencia colectiva. El 30 de abril de 1977 es una de ellas. Ese día fue sábado y en la Argentina reinaba el silencio impuesto por el régimen del terror que había usurpado la Casa Rosada poco más de un año antes.

“Por algo será” fue la frase siniestra que funcionaba como placebo cada vez que los diarios titulaban “Abaten a extremistas” o “Duro golpe a la subversión”. De esa forma se blanqueaban las muertes ante una sociedad que a partir del 24 de marzo de 1976 se dividió entre el apoyo, la cautela y el temor. El terror necesitaba de una prensa adicta, que prestaba el inestimable apoyo de generar el clima que los militares necesitaban para actuar cómodos en los primeros años de la dictadura.

En ese país era habitual ver por la calle a los tan temidos Ford Falcon verde con armas largas apuntando por la ventanilla, retenes policiales que pedían documentos a toda persona que pasaba por el lugar y alta presencia de personal militar en lugares de concentración de público, pero también había un secreto a voces: los operativos en la madrugada, con personal encapuchado, que entraba a los domicilios para “chupar” a los que estaban sospechados de ser subversivos.

En ese momento, poco se sabía de los que eran “chupados”. Fue necesario que corra el tiempo para saber -a través del testimonio de los sobrevivientes- el horror que los esperaba en lo centros clandestinos de detención, que solo terminaba cuando eran puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, o cuando se decidía su “traslado”. Quienes engrosaban esta última lista, eran arrojados al mar, una noche cualquiera, en los vuelos de la muerte, pero en 1977 faltaba mucho para saberlo.

En abril del 77 lo único que se sabía era que había gente que dejó de aparecer en los lugares que frecuentaba. En su mayoría eran jóvenes con militancia estudiantil, o trabajadores con presencia sindical. De la noche a la mañana se los tragaba la tierra. En ese marco, un grupo de madres a la búsqueda de respuestas, se reunieron ese sábado en la histórica Plaza de Mayo. Acordaron llevar pañuelos blancos para reconocerse. Una vez reunidas, fueron efectivos de la Policía Federal Argentina quienes dieron la orden de circular, porque el estado de sitio vigente limitaba el derecho de reunión.

Ronda fundacional

Aquella primera reunión contó con mujeres como Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce de Bianco, entre otras pioneras que decidieron romper el miedo. Lo hicieron cuando denunciar podía costar la libertad, la tortura o la vida. De hecho, varias de ellas también serían secuestradas meses después por el aparato represivo.

Lo que empezó como búsqueda individual se convirtió en una causa universal. Las Madres pusieron en el centro de la escena internacional el horror de los desaparecidos en Argentina. Eso quedó claro durante el Campeonato Mundial de Fútbol de 1978. La prensa internacional buscó el testimonio de las Madres, pero la dictadura y su aparato de prensa negaban todo. La pelota estaba en el aire, pero de a poco comenzaba a correrse el velo de la represión violenta e indiscriminada.  

Algunos jugadores se acercaron a estas mujeres para abrazarlas y apoyar su lucha. El caso más resonante fue del de la Selección de Holanda -subcampeona- que se negó a recibir la medalla de manos de la Junta Militar, que había disfrutado de un fervor prestado cuando le entregó la copa al seleccionado argentino.  

Democracia

La dictadura terminó, pero su lucha siguió siendo clave para sostener los reclamos de memoria, verdad y justicia. A partir de entonces el objetivo estuvo en la búsqueda del juicio y castigo a los culpables, sin dejar de lado el reclamo de la aparición con vida de sus hijos. Esto último quedó como algo simbólico, pero no por eso menos importante. En otro momento de la historia el reclamo dio paso a la recuperación de los nietos sustraídos en los operativos, tarea que recayó en Abuelas de Plaza de Mayo.

Como toda organización, las Madres atravesaron divisiones internas y debates políticos. A lo largo de su historia, surgieron distintas miradas sobre el presente de cada época, pero no se puede discutir -al margen de la simpatía o rechazo que su figura provoca- es el lugar que ocupan en la historia argentina.

 

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